10/06/2026
Entre 2011 y 2013, el neurocirujano Christopher Duntsch realizó 38 procedimientos quirúrgicos en hospitales del área de Dallas. De esos pacientes, únicamente cinco no presentaron daños importantes. Dos fallecieron y la gran mayoría sufrió consecuencias devastadoras, incluyendo parálisis, lesiones permanentes o dolor crónico incapacitante.
Solo tres de sus intervenciones se desarrollaron sin complicaciones significativas. A pesar de las señales de alarma, los hospitales involucrados evitaron reportarlo formalmente durante un tiempo, preocupados por posibles repercusiones legales y daños a su reputación. En lugar de denunciarlo, simplemente terminaban su relación laboral y él continuaba ejerciendo en otros centros médicos.
Varios pacientes despertaron con secuelas graves. Algunos quedaron paralizados, otros perdieron funciones esenciales como la capacidad normal de hablar, y varios sufrieron discapacidades permanentes.
Entre los errores documentados se encuentran haber dejado material quirúrgico dentro de un paciente y realizar procedimientos en zonas incorrectas de la columna vertebral.
En mayo de 2013, un hospital universitario incluso organizó un evento para darle la bienvenida a su cuerpo médico. Apenas unas semanas después, durante una cirugía, lesionó una arteria vertebral y nuevamente dejó una esponja quirúrgica dentro de un paciente.
Finalmente, su licencia médica fue suspendida el 26 de junio de 2013.
Uno de los elementos más impactantes del proceso judicial fue la presentación de un correo electrónico escrito por Duntsch en 2011, donde expresaba ideas perturbadoras relacionadas con convertirse en un “asesino a sangre fría”, según la acusación.
Tras un juicio que se prolongó durante 13 días, el jurado necesitó apenas cuatro horas para emitir un veredicto de culpabilidad.
El 20 de febrero de 2017 fue sentenciado a cadena perpetua, convirtiéndose en el primer cirujano en Estados Unidos en recibir una condena penal de este tipo por actos cometidos durante su práctica quirúrgica.