14/12/2017
El resentimiento vive del Rencor y muere con el Amor.
Resentimiento no es más que el sentimiento que se repite, una y otra vez, sin dar tregua, sin permitirnos subir a la superficie para respirar y llenar de oxígeno nuestros pulmones. Un eco que, cuando anida, no calla.
El resentimiento al mismo tiempo es ese enfado, ira en muchos casos, al que encerramos en nuestro interior por diferentes razones. Puede ser porque de manera lógica no estemos muy seguros de su justificación: sabemos que quizás no tenemos derecho a enfadarnos porque alguien no cumpla nuestros deseos o porque diga que no a algo que le pedimos, sin embargo esa negativa no deja de enfurecernos. No la podemos explicar porque sentimos al mismo tiempo que no es justificada.
El resentimiento, mientras no se manifiesta y permanece sin aire, ahoga a su portador. Al que primero le llegan los golpes que da es al guardián de su encierro, el que primero lo lamenta y tiene que curar las heridas que le produce es la persona que lo atesora. Sin embargo, sobrevive en algunos casos porque no sabemos cómo deshacernos de él.
Es ese rencor guardado el que le lleva todos los días el alimento a la celda y el que aleja al amor del que puede salir el perdón y la intención, firme, de pasar página, capítulo o libro.
Este amor, capaz de acabar con el resentimiento se trata de un amor hacia nosotros mismos. En realidad somos nosotros quienes somos golpeados por este sentimiento cuando lo conservamos y la mejor demostración de cariño que podemos hacer hacia nosotros es dejar que se vaya y que muera.
Para evitar que aparezca el resentimiento, las estrategias son saber enojarse adecuadamente y sobre todo, reconocer y expresar el dolor que se siente.
Si tenemos en cuenta que la mayoría de nosotros no sabemos o no nos han enseñado a expresar nuestro enfado de manera adecuada, ni siquiera a cómo dirigir la energía resultante de dicha emoción, produciremos más problemas que soluciones
COMO COMBATIRLO
1.- Comprende tus emociones
Sé honesto contigo mismo a la hora de afrontar las emociones generadas por la situación. Pregúntate si el resentimiento está relacionado con aluna herida del pasado en lugar de estar causado por la persona o la situación que creías. Acepta tu ira y tus sentimientos de indignación, pero no te quedes atrapado en ellos.
2.-Practica la aceptación
La aceptación radical consiste en aceptar la vida en base a sus propias reglas. Esto implica permitir que las cosas que tengan que ocurrir ocurran, en lugar de tratar de oponerte a aquello que no puedas cambiar. Aunque es posible que el dolor no sea opcional, el sufrimiento sí lo es.[3] Diciendo: "¡Esto no es justo!" o "¡No merezco esto!", no haces más que negar la realidad de tu situación e intentar enmascarar la verdad en ese momento.
3.-Practica la empatía
Sentir empatía por la persona que te ha hecho daño puede ayudar a aclarar la situación y a aliviar tu dolor. Cuanta más empatía experimentes, menos te afectará el resentimiento en la vida.
4.-Sé realista en cuanto a lo que esperas de los demás. Recuerda que ninguna persona podrá satisfacer todas tus necesidades. Si piensas que tener pareja, amigos o ser parte de una familia significa que debes ver todas tus necesidades cubiertas, piénsalo de nuevo. Si fijas expectativas muy altas, correrás mayor riesgo de fallar o sentirte decepciona