14/01/2026
La nueva pirámide nutricional de las Guías Alimentarias 2025‑2030 de EE. UU. reorganiza las proporciones de alimentos para priorizar proteínas de calidad, grasas saludables y “comida real”, y esa redistribución tiene implicaciones directas sobre el cerebro a través de la salud vascular, metabólica y del eje intestino‑cerebro.
La pirámide clásica se invierte: la base deja de estar dominada por harinas y cereales y pasa a centrarse en proteínas de alta calidad (animales y vegetales), junto con vegetales, frutas y grasas esenciales; los carbohidratos refinados se desplazan a la parte alta para consumo ocasional. Se promueve un rango proteico mayor (1,2–1,6 g/kg/día) y se enfatiza comer “comida real” (alimentos frescos, mínimamente procesados) y reducir al mínimo azúcar añadido, ultraprocesados y bebidas azucaradas.