08/04/2026
Hoy 2 de abril no es un día bonito.
Es un recordatorio.
De todo lo que nos ha costado.
De todo lo que hemos tenido que aprender a la fuerza.
De todo lo que el mundo no ve… ni entiende.
Soy una ORGULLOSA MADRE AZÚL.
Y también soy autista.
Y no, esto no es una historia “inspiradora”.
Es una vida de resistencia.
Aquí no hay aplausos cuando nadie está viendo.
Aquí hay crisis, hay desgaste, hay noches largas…
hay un sistema que no está hecho para nosotros
y una sociedad que apenas está empezando a voltear.
Cada “pequeño logro” que celebran afuera…
aquí adentro costó lágrimas.
Costó frustración.
Costó rompernos… y volvernos a armar.
Yo no romantizo el autismo.
Yo lo vivo.
Y lo defiendo.
Porque mi hijo merece un lugar en este mundo
sin tener que encajar a la fuerza,
sin tener que ser menos,
sin tener que pedir permiso para existir.
Y si tengo que gritar por él… lo voy a hacer.
Hasta que me duela la garganta.
Hasta quedarme sin voz.
Porque él no es invisible.
Porque nosotros no somos invisibles.
El autismo no se apaga mañana.
No se guarda el 3 de abril.
Se vive.
Se pelea.
Se sobrevive.
Todos los días.
Y aquí sigo.
Sin rendirme.
Mi Corazón es Azúl 💙