09/08/2026
Kawoq es el rayo y la tormenta, unido al 4, nos recuerda el orden, al haber orden hay equilibro.
Y ante la ley divina, el equilibrio toma su poder.
El karma no espera el mañana: la cosecha es hoy
Dicen los abuelos que el tiempo no es una línea recta, sino un círculo que respira con nosotros. Muchos caminan esperando que el karma sea un rayo que cae del cielo en el futuro, una cuenta cobrada por el viento cuando la vida sea vieja. Se equivocan.
La justicia sagrada no conoce la prisa, pero tampoco el olvido, y su semilla germina en el mismo instante en que la siembras.
El karma no es un castigo distante; es el aire pesado que respiras al despertar.
Se manifiesta cuando el corazón pierde su centro y la alegría se vuelve solo un destello fugaz, un humo que se desvanece al tacto.
Se nota en el peso de la espalda, en la inquietud que no te deja descansar la nuca sobre la almohada, en esa paz que se fue sin hacer rastro. Cuando el alma pierde su armonía, el espíritu ya te está hablando: la enseñanza no viene en camino, ya vive en tu casa.
Buscamos culpables afuera, señalando al cielo o al vecino o a quien puso las manos al fuego, por tu familia, sin saber del caos que cargas, sin entender que las propias decisiones tejen la red que nos atrapa.
Cada palabra pronunciada sin verdad y cada acción nacida del ego construyen la realidad presente.
Hay quienes, en su ceguera, han elegido besar, tomar de la mano y acostarse cada noche al lado de su propio karma, convirtiendo su cotidianidad en un reflejo de lo que no han querido sanar.
Nadie camina por encima de la gran ley del equilibrio.
Más que mirar al cielo preguntándonos qué le deparará el mañana a quien nos dañó, hay que mirar el propio suelo:
* ¿Qué patrones sigues repitiendo por no querer abrir los ojos?
* ¿Qué fruto estás cosechando hoy en la tierra de tu espíritu?
La justicia divina no llega tarde ni temprano; su tiempo es exacto porque su propósito no es la venganza, sino devolverle el equilibrio al cosmos.
Que en este día, la justicia del rayo y la fuerza sagrada de la tormenta purifiquen todo acto de ignorancia y maldad.
Que los Nahuales y las sagradas energías del universo nos otorguen la claridad para actuar con verdad, respeto y conciencia limpia.
Que nos recuerden, a cada paso, que la tierra no olvida lo que en ella siembras: lo que das con el corazón florece, y lo que ocultas en la sombra, en sombra te abrazará.
Consejo de tatas y nanas mayores..
Maltyoox