25/04/2026
A veces parece que levantan una especie de “muro”✋🏽
Niños y adolescentes suelen contestar con monosílabos: “sí”, “no”, “nada”, “bien”. Y aunque pueda interpretarse como falta de interés, en realidad muchas veces es una manera de protegerse, de no saber cómo expresar lo que sienten o de no percibir un espacio seguro para hacerlo
Por eso, el primer paso suele corresponder a los adultos.
No basta con preguntar “¿cómo te fue?” y esperar una charla profunda. El vínculo se construye siendo proactivos: acercándose, compartiendo momentos, hablando de lo cotidiano, contando algo propio, respetando los silencios y volviendo a intentar.
Los adultos marcamos el estilo de interacción. Enseñamos a través de cómo preguntamos, escuchamos y respondemos. Cuando demostramos un interés auténtico, sin juicios ni presiones, facilitamos que el otro entienda que ese espacio es seguro.
La confianza no surge de inmediato: se va formando con la constancia, la presencia y la disponibilidad emocional.
Muchas veces, antes de poder hablar, necesitan sentir que realmente hay alguien dispuesto a escuchar🫂