09/07/2026
Excelente información 👌
Durante años se recomendó reposo prolongado ante una tendinopatía. Hoy sabemos que esta estrategia rara vez favorece la recuperación. La evidencia actual describe la tendinopatía como un proceso de adaptación fallida a la carga, más que como un problema puramente inflamatorio.
El colágeno del tendón responde al estímulo mecánico. Cuando la carga es adecuada en intensidad, volumen y progresión, los tenocitos aumentan su actividad, favoreciendo la síntesis de matriz extracelular y mejorando progresivamente la capacidad del tejido para tolerar esfuerzos. Por el contrario, tanto la sobrecarga como la ausencia de carga reducen su capacidad funcional.
Un tendón con tendinosis presenta desorganización de las fibras de colágeno, aumento de la sustancia fundamental, neovascularización y una menor eficiencia para transmitir fuerzas. Sin embargo, esto no significa que esté “roto” ni que deba evitarse el movimiento. Significa que necesita un programa de carga estructurado.
La rehabilitación basada en evidencia suele progresar desde contracciones isométricas —útiles para modular el dolor en algunos pacientes— hacia ejercicios isotónicos lentos y pesados, trabajo excéntrico cuando está indicado y, finalmente, ejercicios de almacenamiento y liberación de energía (pliometría y gestos específicos) antes del retorno completo a la actividad.
Es importante recordar que el dolor no siempre refleja el estado estructural del tendón. Muchas personas presentan cambios degenerativos en ecografía o resonancia sin síntomas, mientras que otras experimentan dolor con alteraciones estructurales mínimas. Por ello, el tratamiento debe centrarse en recuperar la capacidad de carga y la función, no únicamente en la imagen.
En definitiva, un tendón sano no se construye evitando la carga, sino aprendiendo a tolerarla. La dosificación adecuada del ejercicio sigue siendo la herramienta con mayor respaldo científico para mejorar el dolor, restaurar la función y aumentar la capacidad mecánica del tejido.