23/06/2026
CASO DE LA SEMANA
Una paciente despertó con un ojo rojo, dolor e irritación.
Lo curioso fue que no recordaba haberse golpeado ni que le hubiera entrado algo al ojo.
En consulta revisamos cuidadosamente la superficie ocular, buscamos posibles cuerpos extraños y descartamos lesiones que pudieran comprometer la córnea.
Con el seguimiento, el dolor desapareció, el enrojecimiento disminuyó y la visión permaneció normal.
Pero aquí viene lo importante…
No todos los ojos rojos tienen la misma causa. Algunas molestias son leves, mientras que otras pueden poner en riesgo la visión si no se valoran a tiempo.
¿Qué crees que tenía este paciente?
Te leo en los comentarios.
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