04/07/2022
Ingenuamente 🤓 creemos que nuestra psique 💭 nos pertenece del todo, podemos movernos por el mundo tomando decisiones racionales y la forma que respondemos es independiente a los demás. Sin embargo, esto no es verdad.
Nos moldeamos a través de las relaciones que establecemos con otras personas, especialmente con nuestra 👨👩👦👦👩👩👦👨👨👦👪FAMILIA. Murray Bowen se dio cuenta que los grupos de familia funcionan como “sistemas ⚙️ emocionales humanos” en dónde cada uno formamos parte y ejecutamos un rol 🎭.
Es el modo en el que interaccionamos con los demás lo que contribuye al desarrollo 📈📉 de la salud o los trastornos. Esto quiere decir que la intensidad emocional de la conexión entre miembros de la familia aumenta el nivel de efecto en el otro, especialmente en cómo los padres reafirman o cuestionan la realidad y sentido de importancia (y pertenencia) de un niño en el mundo. De tal modo, este tipo de relaciones ayuda a desarrollar personalidades definidas e independientes o menos indefinidas y dependientes.👨🌾👩🎓
Esto significa que la cohesión familiar 🔄, a menudo se obtiene de manera que se impide la verdadera diferenciación de cada miembro de la familia y se requiere que algunos de ellos asuman roles que resultan incómodos y en ultima instancia, destructivos.
Es así, que en cada familia vemos que cada uno ejecuta un papel o rol 🤡 , ya sea “el victimario 👹” “el conciliador” “la víctima”, etc. Cuando carecen de un buen funcionamiento y conforme más asumen ese papel, la dinámica familiar se vuelve más destructiva. Y si crees que simplemente alejarte es la salida, déjame decirte que poco funcionara, ya que cuando vuelvas a interactuar, se desataran como en cadena cada uno de estos papeles que se han ido personificando desde la más tierna infancia 👶.