26/09/2026
A veces queremos que las mujeres cumplan una lista enorme de "deberías".
Deberías comer bien.
Deberías hacer ejercicio.
Deberías sentirte feliz.
Pero si una mujer no tiene tiempo, si tiene náuseas que le impiden comer o tomar suplementos, si nadie le explica cómo adaptar su actividad física, si duerme muy poco o si nunca fue referida oportunamente a nutrición materno-infantil… quizá el problema no sea simplemente que “no se está cuidando”.
La salud materna necesita menos prejuicios y más empatía, requiere atención integral, personalizada y en equipo.
Porque acompañar un embarazo también significa reconocer que detrás de cada recomendación hay una mujer con un cuerpo, un trabajo, una familia, un contexto y una vida real.