08/08/2026
🌿 La historia: dos alimentos que acompañan al hígado
Desde hace siglos, la alcachofa (Cynara scolymus) ha sido utilizada como planta medicinal, especialmente por su relación tradicional con la digestión y el hígado. Sus hojas contienen compuestos fenólicos, entre ellos cinarina y derivados del ácido cafeoilquínico, que han sido estudiados por su influencia sobre la función hepatobiliar y el metabolismo de lípidos.
Mucho tiempo después, la ciencia comenzó a estudiar otro alimento milenario: el ajo (Allium sativum). Al someterlo a un proceso controlado de temperatura y humedad, sus dientes cambian de color, sabor y composición: así nace el ajo negro. El color oscuro se produce principalmente por reacciones de Maillard durante el envejecimiento.
Y aquí viene lo interesante:
la transformación del ajo modifica sus compuestos bioactivos.
Uno de los más estudiados es la S-alil-cisteína (SAC), un compuesto azufrado soluble en agua que aumenta durante el procesamiento del ajo negro. Se ha investigado por sus propiedades antioxidantes y por posibles efectos cardioprotectores y hepatoprotectores.
🔬 ¿Qué ocurre en el cuerpo?
🌿 Alcachofa
🔅 favorecer la función hepatobiliar y el flujo de bilis.
🔅Sus compuestos fenólicos tienen actividad antioxidante.
🔅Se ha estudiado por su posible efecto sobre el metabolismo de lípidos.
🔅En ensayos clínicos agrupados, la suplementación con alcachofa se asoció con reducciones de ALT y AST, especialmente en personas con hígado graso no alcohólico.
🧄 Ajo negro
🔅Aporta compuestos organosulfurados, especialmente S-alil-cisteína.
🔅Tiene actividad antioxidante estudiada en modelos celulares y animales.
🔅Se ha investigado por su relación con inflamación, salud cardiovascular y protección hepática.
🔅En un ensayo clínico con extracto de ajo negro estandarizado, se observó una reducción de la presión arterial diastólica frente a placebo después de seis semanas.
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