11/05/2026
Abrazando LA ENERGÍA DE LOS ÁRBOLES
*1. Ritual del Mezquite: Pa’ Quitarte el Cansancio y la Salación de la Gente*
Ve con un mezquite grande , de esos viejos que ya vieron todo, hazlo al mediodía cuando el sol está bravo y el árbol da sombra buena. Párate descalza y pega tu espalda completa al tronco, que tu columna toque su corteza, cierra los ojos y respira hondo tres veces por la nariz y suelta por la boca como si aventaras piedras del pecho. Pon tus dos manos en el tronco y dile bajito pero firme: Mezquite padre, árbol de espina y de miel, tú que aguantas sequía, sol y pedrada, quítame lo que no es mío, bájamelo a la tierra, cansancio ajeno, ojo seco, palabra podrida, salación de gente mala, bájala por mi espalda, llévatela a tu raíz y entiérrala donde no haga daño, tú no te secas, yo no me caigo, dame de tu fuerza quieta, dame tu sombra fresca, cambio mi aire por tu raíz, hecho está. Quédate ahí 9 minutos sin hablar, solo sintiendo como el árbol te jala lo pesado pa’ abajo, vas a sentir que te tiemblan las piernas o te da sueño, es normal, es que te está descargando. Cuando acabes dale las gracias, déjale un listón rojo amarrado en una rama baja o un poco de agua de tu botella en su pata, y vete sin voltear. Si al otro día el mezquite tira una rama es que se quebró el daño por ti, ve y dale las gracias. Este ritual se hace cuando andes como trapo, sin ganas, con todo pesado, el mezquite te levanta porque él no se dobla ni con ciclón.
*2. Ritual del Pirul: Pa’ Sacar Susto, Ansiedad y Aire Pegado del Pecho*
Busca un pirul hembra, de esos que huelen fuerte y dan bolitas rojas, hazlo al caer el sol cuando el aire se enfría y el árbol suelta su olor. Corta tres ramitas con la mano izquierda, , pidiendo permiso: Pirul sagrado, árbol que cura sin tocar, dame tus ramas pa’ limpiarme, no es pa’ mal, es pa’ bien, si me equivoco cóbrame a mí. Te vas a tu casa y en tu patio o baño te barres de cabeza a pies con las tres ramitas juntas, como si te sacudieras polvo, empezando por la mollera, bajando por la cara, pecho, brazos, panza, piernas, hasta los pies, y mientras te barres hablas: Pirul que espantas al mu**to, espanta mi susto, pirul que corre al aire, corre mi angustia, pirul que huele a vida, sácame la muerte chiquita, aire que traigo pegado del ojo, del pleito, del miedo, vete con el olor, yo no te quiero, me barro, me limpio, me s**o, quedo nueva, hecho está. Cuando acabes avienta las ramas pa’ atrás de tu hombro sin voltear, que caigan donde caigan, o mejor quémalas en el monte con cuidado si puedes, diciendo así se va mi mal. Luego lávate cara y manos con agua y sal. Este ritual es pa’ cuando traes el pecho apretado, no duermes, sueñas feo o andas brincona de todo, el pirul te saca el susto porque ni los mu**tos lo aguantan.
*3. Ritual del Álamo: Pa’ Pedir Paz, Raíz y que no te Tumben tus Enemigos*
Ve con un álamo de río, de esos altos que truenan con el aire, hazlo en luna llena porque el álamo jala luz de arriba. Abraza el tronco con los dos brazos como abrazas a un hijo, pega tu frente en la corteza y cierra los ojos. Siente como el árbol se mece aunque no haya viento, esa es su sangre corriendo, y dile con el corazón: Álamo padre, árbol de agua y de cielo, tú que tienes raíz honda y copa alta, tú que no te tumbó el agua brava ni el viento loco, préstame tu raíz, enséñame a pararme, enemigo que me empuja no me mueve, chisme que me sopla no me quiebra, yo soy como tú, honda abajo, firme arriba, mi paz no me la arranca nadie, mi casa no se cae, mis hijos no se ahogan, así como tú tomas agua y no te pudres, yo tomo pleito y no me acabo, dame tu templanza, dame tu fuerza quieta, lo que me tira rebota, lo que me desea se seca, yo soy árbol parado, hecho está. Quédate abrazada hasta que sientas que tu corazón late parejo con el tronco, vas a sentir un pulso, ese es el árbol aceptándote. Antes de irte entierra en su pata un mechón de tu cabello o tres uñas tuyas, pa’ que el árbol te reconozca y te cuide, y dile gracias padre, cuídame como tuya. Este ritual se hace cuando sientas que te quieren tumbar, que andas sin raíz, que todo te mueve, el álamo te enseña a pararte porque él vio crecer el río y no se lo llevó.