19/05/2026
Hay defensas tan normalizadas, que incluso reciben aplausos: no hago dramas, yo puedo sol@, no me afecta, prefiero no pensar en eso, siempre estoy bien, mejor me distraigo…
Y aunque algunas veces eso puede ser regulación emocional, otras tantas puede convertirse en una forma de alejarnos de lo que sentimos.
No, todas las defensas se viven como sufrimiento, muchas veces se sienten como madurez, equilibrio, fortaleza o autocontrol.
Pero el afecto que se reprime no desaparece. A veces se desplaza al cuerpo en forma de síntoma. Y después aparecen como emociones o reacciones, que aparentemente fueron de la nada… esa nada fue el control de las emociones desmedido que terminó explotando.
En terapia, muchas veces el trabajo no consiste en destruir defensas, sino en comprender ¿qué intentaba proteger? y ¿cuánto están costando el día de hoy?
Psicoanalista Ana Donís
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