23/07/2026
Durante años, el consejo para cualquier persona con palpitaciones era el mismo: reducir la cafeína. Hace dos días, la American Heart Association matizó de forma importante esa recomendación.
En una declaración científica publicada el 20 de julio de 2026, la AHA revisó décadas de investigación y concluyó que el consumo moderado de café no representa la amenaza cardiovascular que durante mucho tiempo se creyó. La cifra central es de hasta 400 mg de cafeína al día, aproximadamente entre tres y cinco tazas de café negro. Dentro de ese límite, el consumo de café se asoció con menores tasas de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y diabetes tipo 2. La declaración presenta esta cantidad como un rango de seguridad, no como una meta que deba alcanzarse.
La diferencia entre café y cafeína atraviesa todo el documento. Casi toda la evidencia favorable corresponde al café como bebida, no a la cafeína aislada, y los autores reconocen que no es posible separar por completo el efecto de la cafeína del de los cientos de compuestos presentes en una taza de café. Esto resulta especialmente importante cuando la cafeína se consume sin café: las bebidas energéticas y las dosis concentradas, que pueden contener entre tres y cuatro veces más cafeína, se asociaron con efectos perjudiciales reales, como aumento de la presión arterial y alteraciones del ritmo cardíaco. Por ello, la declaración recomienda evitarlas. Es la misma molécula, pero con una forma de consumo distinta y una conclusión opuesta.
El hallazgo relacionado con el ritmo cardíaco merece una explicación cuidadosa, porque se divide en dos partes. La fibrilación auricular, una arritmia desorganizada que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, era una de las principales razones por las que se recomendaba suspender la cafeína. Sin embargo, los ensayos aleatorizados —la evidencia de mayor calidad incluida en la revisión— encontraron que el consumo de café se asociaba con un menor riesgo de fibrilación auricular.
Las contracciones ventriculares prematuras, que se perciben como un latido adelantado o una “pausa” y suelen ser benignas en un corazón sano, mostraron el efecto contrario: el café se asoció con una mayor frecuencia de estos latidos. En otras palabras, la palpitación que una persona suele notar después de tomar café generalmente corresponde al tipo menos peligroso, mientras que la arritmia con mayor riesgo clínico mostró una tendencia favorable.
La relación con la presión arterial no es lineal. En personas con presión arterial previamente óptima, el consumo de una a tres tazas se asoció con un ligero aumento del riesgo de hipertensión, mientras que consumir más de tres tazas se relacionó con un riesgo menor. No existe una dosis universal, ya que la genética, los medicamentos y la velocidad con la que cada persona metaboliza la cafeína modifican cuánto puede considerarse excesivo.
La cifra de 400 mg representa un límite poblacional de seguridad, no una prescripción individual. Además, gran parte de la evidencia sobre resultados cardiovasculares procede de estudios observacionales. Aun así, la dirección general de los hallazgos es clara y, en el caso del café, tranquilizadora.
Referencia:
Marcus GM, Hu FB, et al. Caffeine and Cardiovascular Disease: A Scientific Statement from the American Heart Association. Circulation. 2026. DOI: 10.1161/CIR.0000000000001454.