27/05/2026
Mucho antes de que existieran carriolas ergonómicas o estudios sobre regulación del sistema nervioso, muchas culturas ya lo sabían: los bebés necesitan cercanía.
El rebozo ha acompañado generaciones enteras, no solo como una tela, sino como una herramienta de sostén, vínculo y cuidado. 🤍
Porteamos porque el cuerpo del bebé nace esperando brazos, movimiento, calor y contacto. Y mientras crece, el porteo puede ayudar a facilitar la regulación, favorecer el vínculo, permitir la exploración del mundo desde un lugar seguro y también darle descanso a los brazos y la espalda de quien cuida.
A veces la ciencia alcanza cosas que las mujeres y las comunidades han sabido desde hace muchísimo tiempo: los bebés no piden brazos porque quieran manipular… los piden porque biológicamente los necesitan.