14/02/2025
Tratando de emular el estilo de escritura del maestro Sergio Fernández. Aquí nada es lo que parece, y es mi pequeño presente aún cuando nunca sea visto, me basta dejar rastro de lo que un día fue. Me disgustan las fechas, pero no el amor.
"Andando el sendero de Tordesillas, admiraba sus murales detallados y mi lengua degustaba el sabor del maíz. Casí puedo al cerrar los ojos oler el mar. Pues en el camino recorrido iba dejando marcas de mis pisadas fuertes; que se tornaban sádicas y embravesidas con el ruido de las olas y estas fuertes chocaban sobre las piedras de orilla. Y así sin ataduras mentales pero si físicas; tres nudos oscuros permeaban, sujetos a espaldas de la hermosa ciudad. Casi como magia el ruido incesante y acompasado del furioso mar, venía en varias ocasiones imponiendo su fuerza, acompañado de melodías en forma de gemidos. Algunas veces una palma que mecia el viento estremecía al hacer contacto con la ruptura del cielo.
Mi saliva era poca para el sofoco del sol y siguiendo mi camino encontré una flor muy pequeña y bella, digna de ser admirada y se veía sedienta, acto seguido procedí a mojarla; pude oír casi con gracia que agradecía pudiera ser recordada.
Muy cerca del maizal y levantando mi mirada el sol se estaba poniendo y la hermosa vista iluminaba. Llegaba el atardecer y los colores cambiaban Violeta, rojo, naranja. De su típica comida disfrutaba. No existía tiempo, no existía nada. Y ahora es solo un recuerdo, que se hace presente en sueños. Tordesillas esta lejos de mi lugar de nacimiento, y bebí de su rico vino, pero solo es un recuerdo."