22/07/2026
Con profundo pesar nos enteramos el día de hoy q debido a un lamentable accidente la pequeña Ashley ya está ante la presencia de nuestro Señor Jesucristo; no hay palabras para expresar la pena de saber q ya no está un abrazo fuerte a Derly su esposo y a toda su familia q Dios les de es paz q solo puede ser encontrada en El, ante esta irreparable pérdida, La Paz de Dios sea con ustedes.
Hoy fue un día muy especial en el consultorio. Recibí la visita de una familia a la que le tengo un cariño muy especial: Derli, su esposo y su hermosa bebé Ashley. Verlos juntos es un testimonio vivo de fe, amor y perseverancia.
Recuerdo cuando conocí a Derli. Ella anhelaba ser madre, pero un descontrol hormonal se interponía en ese sueño. Fueron momentos difíciles, de incertidumbre y muchas oraciones. Pero juntos emprendimos un camino de esperanza, con tratamientos cuidadosamente personalizados y, sobre todo, con mucha fe.
En 2022, llegó la bendición más hermosa: Derli logró su embarazo y, meses después, nació la pequeña Ashley. Desde el primer instante, esa bebé trajo una luz especial, no solo a la vida de sus padres, sino también a la mía. Cada consulta, cada latido escuchado en el ultrasonido, fue una celebración de la vida y de la gracia de Dios.
Hoy, con el corazón lleno de gratitud, Derli volvió a darme una noticia maravillosa: ¡está nuevamente embarazada! La emoción en sus ojos y la alegría de su familia son el reflejo de que los milagros existen y que, con la guía adecuada y la confianza en Dios, los sueños pueden cumplirse.
En mi labor como ginecóloga y obstetra en el Hospital Sinaí de Tampico y Altamira, he sido testigo de muchas historias como la de Derli. Historias de lucha, de fe y de felicidad. Y cada una me recuerda por qué elegí esta hermosa profesión: para acompañar a mis pacientes en el camino de la maternidad, brindando no solo atención médica, sino también apoyo y esperanza.
Si tú o alguien que amas está enfrentando dificultades para lograr un embarazo, no pierdas la fe. Estoy aquí para ayudarte, para escucharte y para caminar contigo en este hermoso proceso. Porque en cada nuevo latido hay una promesa de vida y en cada sueño cumplido, la mano de Dios.