14/08/2026
La gente empieza a vivir hasta que toma conciencia de si misma y del contexto de la realidad en que vive.
Otras personas permanecen y permanecerán viviendo de una forma instintiva o vegetativa a la velocidad que les impone la inercia, propia de su forma de vida y sobrevivencia.
Viven sin la conciencia plena de sí mismos convirtiéndose en fáciles presas de depredadores humanos en las que más de las veces son utilizados como peones en una tabla de ajedrez.
Ajedrez donde ellos no juegan sino por el contrario siendo ellos mismos los peones, el botín y el recurso que siempre se encuentra en juego.
El mundo en que vivimos es un mundo donde todos somos depredadores y presas por necesidad de sobrevivencia.
Un mundo donde si no te sobrepones o creas resistencia, simbólicamente, cualquiera te puede devorar de forma financiera, en bienes o moralmente.
Vivimos en un mundo donde todos los sentidos se deben encontrar en estado de alerta y la conciencia por demás despierta.
No nos convirtamos en víctimas de mentes oscuras e inteligencias dominadas por la ambición, la avaricia y los instintos.
Por su habilidad o poder económico estas personas son las que siempre tendrán el poder sobre el tablero y las piezas de juego en beneficio para sí mismos y no para aquellos que les han conferido la confianza de administrar su fe, su salud, sus recursos económicos o intelectuales.
Una persona sin la consciencia despierta puede ser manipulada con docilidad por mentalidades perversas tanto religiosas, cómo políticas, delincuenciales, defraudadores o agresores.
Tomemos consciencia de nosotros mismos y de todo aquello que ocurre en nuestro derredor.
Despertemos a la vida con todos nuestros sentidos activados por el amor y el poder de la vida misma.
¡No vegetemos! Empecemos a vivir una vida en consciencia, en compasión solidaria y en verdad nacida de la razón.
Martín Kronos.
Serpiente Azum
Brujo Blanco Mayor de Tampico