23/11/2015
El Aceite de Coco es uno de los pocos alimentos que puede considerarse “superalimento”. Su combinación única de ácidos grasos de cadena media puede producir inmensos beneficios en su salud. Estos beneficios incluyen por ejemplo las pérdida de peso, la mejora de la función cerebral y una larga lista de efectos que no querrá dejar pasar. Estos son los 10 principales beneficios que conlleva el consumo de Aceite de Coco Virgen y que han sido confirmados con estudios científicos que avalan estas estas afirmaciones.
Propiedades Medicinales del Aceite de Coco.
En el pasado, se demonizó el uso del Aceite de Coco porque se trata de una grasa saturada. De hecho, el Aceite de Coco es uno de los pocos aceites de origen vegetal rico en grasas saturadas, con casi un 90% de su composición basada en ácidos grasos saturados. Sin embargo, todos los nuevos estudios apuntan a que el uso de las grasas saturadas en la alimentación es inofensivo y está más que demostrado que no existe relación alguna entre su consumo y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, como le han hecho creer todos estos años. Además, el Aceite de Coco no contiene las grasas saturadas habituales que se encuentran en la carne roja o en el queso. Al contrario, contiene unas grasas llamadas triglicéridos de cadena media, que también se encuentran en la leche materna, y que está más que demostrado que son altamente beneficiosos para el organismo. Los ácidos grasos de cadena media se metabolizan de manera diferente a como lo hacen los ácidos grasos de cadena larga, los habituales en la dieta. En concreto, pasan directamente al hígado desde el tracto digestivo, donde se utilizan como fuente inmediata de energía o se convierten en cuerpos cetónicos, que entre otras cosas pueden tener efectos terapeúticos en el cerebro de los pacientes de enfermedades como la epilepsia o el Alzheimer.
Adelgazar con Aceite de Coco.
La obesidad es uno de los mayores problemas con que nos enfrentamos en esta época. Mientras algunas personas siguen estancadas en la falsa creencia de que todo se debe a una suma y resta de calorías, la realidad es bien distinta: es igual de importante, si no más, controlar la procedencia de las calorías. No es lo mismo 10 calorías procedentes de carbohidratos, que de proteínas, o, como en el caso del Aceite de Coco, de la grasa saturada. Es un hecho científico probado que los distintos alimentos tienen efectos en nuestro organismo y sus hormonas de distinto modo. En este sentido, una caloría no es “una caloría”. Los triglicéridos de cadena media presentes en el Aceite de Coco pueden incrementar el gasto energético del organismo cuando los comparamos con la misma cantidad de calorías procedentes de los ácidos grasos de cadena larga. Un estudio reciente descubrió que ingerir entre 15 y 30 gramos diarios de triglicéridos de cadena media puede acelerar nuestro metabolismo hasta en un 5%, o lo que es lo mismo, unas 120 kcal para la mayor parte de las personas. Si quiere más información sobre la pérdida de peso con Aceite de Coco.
El Ácido Laúrico presente en el Aceite de Coco puede matar bacterias, virus y hongos, ayudando a eliminar infecciones.
El Ácido Laúrico supone casi el 50% del total de los ácidos grasos presentes en el Aceite de Coco. Cuando el Aceite de Coco es digerido enzimáticamente, se forma un monoglicérido llamado monolaurina. Tanto el ácido Laúrico como la monolaurina pueden matar patógenos como la bacteria, el virus o los hongos. Estas dos sustancias se ha demostrado que pueden matar, por ejemplo, la bacteria Staphylococcus Aureus (un patógeno muy peligroso) y el hongo en forma de levadura Candida Albicans, una fuente habitual de infección en la especie humana.
El Aceite de Coco puede reducir tu apetito, ayudándote a comer menos sin tan siquiera intentar.
Unos de los aspectos más interesantes del Aceite de Coco es que puede reducir tu apetito. Esto puede deberse a como los ácidos grasos que contiene son metabolizados, porque los cuerpos cetónicos que se forman pueden contribuir a reducir el apetito. En un estudio reciente, se suministró distintas cantidades de ácidos grasos de cadena media y larga a 6 adultos sanos. Los hombres que consumieron la mayor parte de los ácidos grasos de cadena media, comieron a lo largo del día 256 calorías menos de media que aquellos que tomaron ácidos grasos de cadena larga. En otro estudio similar en 14 varones sanos, se descubrió que aquellos que desayunaban más ácidos grasos de cadena media comían significativamente menos calorías durante el almuerzo. Estos estudios fueron cortos y realizados con pocas personas, pero si los efectos persisten en el tiempo, podría tener una influencia demoledora en la masa corporal de los sujetos en un período de varios años.
Los ácidos grasos presentes en el Aceite de Coco se transforman en cuerpos cetónicos, que pueden reducir las convulsiones.
La dieta cetogénica (muy baja en carbohidratos y rica en proteína y grasa) se está estudiando actualmente para tratar distintos tipos de enfermedades. El mejor uso terapéutico de esta dieta conocido hasta el momento es para tratar niños enfermos de epilepsia. En esta dieta se ingieren muy pocos carbohidratos y grandes cantidades de grasa, lo que produce un aumento de la concentración de cuerpos cetónicos en la sangre. Por algún motivo que se está estudiando, esto produce que los ataque epilépticos cesen en los niños que los sufren, incluso en aquellos que no han obtenido beneficio alguno de la medicación suministrada. Como los triglicéridos de cadena media contenidos en el Aceite de Coco se transforman en cuerpos cetónicos en el hígado, el Aceite de Coco suele usarse en estos pacientes para inducir la cetosis.