22/06/2026
Y así, con la simplicidad que caracteriza al espejo equino, el paciente lleva su atención hacia el origen de todo: la herida, el miedo a perder, la ausencia que inmoviliza.
Algunos procesos llegan entre abrazos; otros, entre pisotones o empujones. Pero siempre, el caballo invita al despertar. Con un poco de nuestra guía y algunas palabras que abren la puerta a la conciencia, aquello que permanecía dormido comienza a revelarse.
Se cierran procesos inconclusos, se pronuncian las palabras que habían quedado guardadas y el corazón regresa más ligero, dispuesto a mirar la vida desde un lugar distinto: uno que sabe a libertad, ligereza y verdad.
Gracias, Magaly.
Gracias, Lienzo Lagunillas.
Gracias a cada uno de ustedes por iniciar ese proceso que siempre los devuelve a su propia esencia.
Tanja