03/09/2026
A las madres, padres y familias de mis pacientes:
Quiero tomarme un momento para expresarles algo que nace desde el corazón: GRACIAS.
El día de ayer en Facebook surgió una publicación preguntando si recomendaban mi atención como pediatra. Lo que sucedió después me dejó profundamente agradecido y, sinceramente, muy emocionado. Más de 50 mamás de mis pacientes se tomaron el tiempo para compartir una experiencia, una palabra de confianza, una recomendación o simplemente un comentario positivo sobre mi trabajo.
Para mí, esos comentarios significan muchísimo más de lo que quizá puedan imaginar. Detrás de cada consulta, cada llamada y cada mensaje hay una familia que deposita en mí algo invaluable: la salud y el bienestar de sus hijos. Saber que ustedes se sienten acompañadas, escuchadas y tranquilas al confiarme a sus pequeños es una de las mayores satisfacciones que puede tener un pediatra. Si bien, quienes acuden conmigo sabrán que siempre les digo algo: “la medicina no es una ciencia exacta”, así que cada niño será diferente y cada niño podrá responder de manera diferente a tratamientos o bien diagnósticos que cambiarán conforme el seguimiento, por siempre será importante el seguimiento posterior a la consulta.
También quiero compartirles algo más personal. Además de ser pediatra, soy papá de una pequeña niña, soy esposo y también tenemos un perrito que forma parte de nuestra familia. Como muchos de ustedes, tengo una familia que cuidar, momentos que compartir y responsabilidades que van más allá del consultorio.
En los últimos meses, gracias a su confianza y a las recomendaciones que ustedes mismos han hecho de mi trabajo, el número de pacientes que atiendo en consulta y en el área de urgencias ha aumentado considerablemente. Esto es algo que agradezco enormemente y que me llena de orgullo, pero también representa un reto: cada vez son más los niños y las familias que requieren de mi tiempo y atención.
Por eso quiero pedirles algo muy importante: su comprensión.
Aunque siempre procuro estar pendiente de mis pacientes, no me es posible estar disponible en el celular las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Hay momentos en los que estoy en consulta, valorando a otro pequeño en urgencias, descansando, compartiendo con mi familia o simplemente desconectándome un momento para poder recargar energía.
Esto no significa que mi compromiso con sus hijos haya disminuido. Al contrario. Mi compromiso sigue siendo el mismo: brindarles una atención responsable, humana y de la mejor calidad posible.
Cuando me escriban o llamen, haré todo lo posible por responder y orientarles en cuanto mis actividades me lo permitan. Les pido solamente un poco de paciencia cuando mi respuesta no pueda ser inmediata.
Y, por supuesto, ante una situación que consideren una verdadera urgencia, recuerden que lo más importante es acudir oportunamente al área de urgencias y no esperar una respuesta por teléfono.
Finalmente, quiero agradecerles no solamente por los comentarios que hicieron en esa publicación, sino por algo todavía más valioso: por la confianza que han depositado en mí como pediatra y por permitirme acompañarlos en el cuidado de sus hijos.
Cada recomendación, cada mensaje de agradecimiento y cada palabra bonita me recuerda por qué elegí esta profesión.
Gracias por confiar en mí.
Gracias por recomendarme.
Gracias por permitirme cuidar de lo que más aman.
Con mucho cariño y gratitud,
Dr. Miguel Hernández