25/03/2026
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No solo importa qué comemos, sino cuándo lo hacemos.
El horario de la ingesta de alimentos puede promover la disfunción metabólica cuando no se alinea con el reloj biológico individual; el llamado cronotipo. Esto es lo que postula la crononutrición, un área que estudia la interacción entre los ritmos circadianos y la nutrición, para desarrollar estrategias nutricionales de precisión.
El punto disruptivo o de referencia es el cronotipo, es decir, alinear la alimentación con la actividad fisiológica, metabólica y hormonal en cada persona. Se han destacado dos cronotipos, el matutino (Alondras): Individuos con mayor nivel de energía y rendimiento en horarios tempranos. El vespertino (Búhos): Individuos con mejor rendimiento durante la tarde. Según estos tipos, el reloj biológico hace que la respuesta hormonal y el metabolismo de los nutrimentos sean diferentes en los individuos.
Las últimas investigaciones refieren que afecciones crónicas como la obesidad y la diabetes tipo 2, podrían exacerbarse cuando la persona consume alimentos en horarios que no coinciden con su reloj biológico, esto por las ocupaciones o el ritmo de estilo de vida. La investigación sigue creciendo; las futuras guías alimentarias incorporarán la planificación de las comidas en función del cronotipo.
Crononutrición en la nutrición de precisión.
Chen y co. (2026)