24/04/2015
Cuando oyes hablar de colágeno, sabes que estamos hablando de una sustancia muy vinculada al estado de nuestra piel. No vas desencaminada, pues es una proteína -es, de hecho, la más abundante- que, junto con la elastina, es la encargada de darle flexibilidad y resistencia a la piel.
Su función es asegurar la resistencia mecánica y la firmeza de la dermis. Pero, debido al paso del tiempo y al efecto de la radiación ultravioleta, se produce una reducción en la síntesis de colágeno, un aumento de su degradación.
Por eso, es fundamental que, llegado el momento, haya que tomar medidas para estimular su producción, y hay diferentes formas de conseguirlo: desde las cremas por vía tópica -en ampollas, mascarillas, cremas... en las que actúa como reparador.
El colágeno es la proteína más abundante de nuestro cuerpo y el constituyente básico de la piel. También lo encontramos en uñas, cabellos, dientes, ligamentos, tendones, cartílago articular, huesos y córnea. Se encuentra de manera natural en nuestro organismo y su función básica es ser el “adhesivo del cuerpo”.
Nuestro organismo empieza a perder colágeno a partir de los 25 años, aproximadamente cada año se pierde el 1,5% del total corporal. Esta pérdida forma parte del proceso vital de envejecimiento, pero hay una serie de factores que contribuyen a su pérdida; el estrés, tabaco, la exposición solar, la mala alimentación, la falta de sueño y el desgaste por ejercicio físico son unos ejemplos.
Como ya hemos dicho el colágeno está presente en muchos lugares de nuestro cuerpo y si lo reponemos puede mejorar nuestro bienestar, salud y belleza. Su utilización en belleza afecta principalmente a órganos como la piel, uñas y cabello. Concretamente aumenta la firmeza y elasticidad de la piel y corrige las arrugas, disminuyendo su grosor y mejorando su aspecto, además de fortalecer las uñas y el cabello.
¿Y los alimentos que lo contienen? ¿Pueden ayudarnos?
Hay alimentos que contienen colágeno y su ingesta puede aportarlo a nuestro cuerpo. Son fuente de colágeno alimentos como la carne de cerdo, el pollo, el pavo, el pescado o la ternera. Este se encuentra presente principalmente en alimentos tales como los pies de cerdo, los callos, las patitas de pollo. También hay una serie de alimentos que no lo contienen directamente sino que ayudan a su formación como son: las frutas, las verduras, el huevo, los frutos rojos y también los frutos secos.
El colágeno puede estar presente en nuestra dieta habitual, pero estos alimentos lo contienen en pocas cantidades y de ahí la necesidad de incorporarlo exteriormente.