28/08/2026
El Espíritu del Tabaco
Cuentan los abuelos que, mucho antes del tiempo del tiempo, cuando el cielo aún no conocía la tierra y las estrellas susurraban secretos al oído de la oscuridad, una chispa de luz cayó desde la constelación del Jaguar. Esa chispa, viajera del Gran Misterio, descendió como canto y perfume, y al tocar el vientre fértil de Pachamama, brotó la primera planta de Tabaco.
Dicen que fue sembrada por los abuelos estelares para que los hombres y mujeres pudieran recordar el camino de regreso al espíritu. Que sus raíces se hunden hasta el corazón de la Tierra, y sus hojas susurran oraciones al cielo. Que su flor fue el primer rezo que la humanidad pudo ofrecer con conciencia. Desde entonces, el tabaco ha sido guardián de la palabra, ofrenda de humo que sube como puente entre mundos.
El tabaco es un espíritu, un ser medicina de las estrellas manifestado en Pachamama en forma de planta, que asiste y acompaña a la humanidad toda en su evolución desde el origen de los tiempos.
La planta de Tabaco es una planta Maestra, una planta de Poder, una planta Medicinal.
Se dice que ella es la Madre de todas las Plantas, quien abre las puertas a los espíritus de las otras plantas.
La planta de Tabaco tiene el propósito de guiar el espíritu de los hombres, en ella se encuentra un espíritu poderoso capaz de recibir las energías cósmicas y materializarlas en la tierra.
El tabaco se usa desde hace miles de años para comunicarse con el mundo superior, con los espíritus que gobiernan los cuatro elementos que lo conforman todo: el agua, el fuego, el aire y la tierra. Se usa para pedir, para agradecer, para ofrendar. Se usa para Rezar. Es quien nos conecta con el Gran Espíritu, con el Gran Misterio Wakantanka.
Quien tiene a esta planta como aliada puede procesar las energías densas que nos imposibilitan ese contacto, esa conexión. Es un Conector y un Limpiador al mismo tiempo. Ayuda a que los espíritus sagrados de la naturaleza ingresen en nuestro cuerpo físico para así ser sanados, limpiados, purificados.
El tabaco es un protector, tiene la función de cuidar al espíritu en su llegada y en su partida. El tabaco ordena los momentos en una ceremonia y en nuestra vida sagrada en pachamama. Abre y cierra puertas entre los mundos, nos ayuda a entrar y salir, a ajustar la percepción y la atención en momentos de transición.
El fumar sagrado es fumar conscientes, atentos, despiertos, en nuestro centro, dispuestos a ir más allá de nuestra mente y nuestro corazón. Es reconocer la necesidad de agradecer, de pedir ayuda, de recibir sabio consejo de los abuelos. Es disponerse a reparar, ordenar y armonizar todas nuestras relaciones, para que todo en nuestra vida pueda alcanzar su propósito más elevado.
El tabaco se vuelve sagrado cuando así decidimos relacionarnos con él, cuando nos permitimos reconocernos como sagrados, al igual que todo lo que convive con nosotros. Tabaco sagrado es el que sembramos, cuidamos y cosechamos, el que nos llega de manos del Gran Misterio cuando más lo necesitamos, el que nos acompaña en el morral y con su espíritu a todas partes, el que amasamos con esmero, el que compartimos con nuestra familia. Es el tabaco que despierta y libera nuestro espíritu.
Creditos a Sabiduría ancestral
Keshava Lìévano