10/09/2026
Hay una idea que se ha vuelto demasiado cómoda dentro de la espiritualidad:
“Algo malo me está pasando, así que seguramente alguien me hizo algo.”
Y entonces buscamos al culpable:
la ex, la suegra, la vecina, la bruja, el enemigo, el eclipse, Mercurio… y si de plano no encontramos a nadie, siempre queda la opción de culpar al universo.
Pero hay momentos en los que la pregunta espiritual no debería ser:
Quién me hizo el mal?
Sino:
Que parte de esto necesito mirar?
Desde muchas tradiciones espirituales, el karma se entiende como la relación entre nuestras acciones, sus consecuencias y los aprendizajes que surgen de ellas.
No todo proceso difícil necesita un hechizo de reversa.
Hay situaciones que no se resuelven “devolviendo” energía, haciendo una protección o buscando que mágicamente desaparezca lo que estamos viviendo.
Porque si la lección tiene que ver con tus decisiones, tus patrones, tus límites, tus relaciones o la manera en que has estado actuando…
¿De qué sirve protegerte de la consecuencia si todavía no has entendido la causa?
Porque a veces no necesitas que alguien “te quite el mal".
Necesitas entenderlo,atravesarlo y DEJAR DE REPETIR lo que te frena.
Y sí… eso puede ser mucho menos cómodo que pagar por un “hechizo de volteo". 😉
Porque definitivamente… NO TODO SE ARREGLA CON UN RITUAL .
A veces la magia más poderosa es hacerte responsable de lo que necesitas transformar.
Cuéntame...cuántos volteos después te diste cuenta que NADA HA CAMBIADO?
Te leo en los comentarios...