25/06/2026
Hace tiempo no me llegaba un TREMENDO PIROPO como el que hace unos días recibí:
“Excelente, usted forma parte del equipo de salud que aplica en sí misma lo que estudió, continúe haciendo lo que está haciendo, va por buen camino”.
Lo anterior en palabras de mi endocrinóloga después de revisar mis laboratorios de control anual y de hacer el resto de la exploración médica complementaria en su consulta. A mis 41s definitivamente los piropos ya están más allá de la parte estética cuando la salud metabólica es por ahora lo que motiva mi estilo de vida diario.
Mis prácticas de vida no son las que se viralizan en redes sociales, son más básicas que mis quesadillas favoritas!: Defiendo mis horas de sueño a capa y espada (y cuando mi mente gana, la difenhidramina me acompaña); mis minutos de lectura al día de libros ligeros y simples pero que me llevan a otras realidades donde mi mente descansa son canasta básica, cumplo religiosamente con mis 3 días de natación y 2 de fuerza cuando la vida me da (porque también hay semanas que la rutina se complica y hay que soltar el plan ideal, se hace lo que se puede), tengo horarios regulares de alimentación, mi comida no es perfecta pero se adapta al clima, a los tiempos, al apetito y al antojo que tenga en ese día (y sí, es variada, no como lo mismo todos los días), mi báscula personal hace tiempo que no tiene pilas; tengo muchos filtros en mis redes sociales para alejarme de todo lo que no me suma; busco tener relaciones sanas de comunicación abierta con mi familia y con los contados amigos que la vida me ha regalado… y agradezco, lo poco ó lo mucho que a mis amaneceres pueda llegar recordándome que en la vida, tanto lo bueno como lo malo, todo es temporal. No siempre acierto, no siempre todo fluye, no siempre lo cumplo a cabalidad, más nunca muero en el intento de buscar mi equilibrio y si no lo logro, mejor hago cita con mi psicóloga.
Después de dos meses de chequeos médicos, entre estudios de laboratorio, mastografía, ultrasonido mamario, visita a la ginecóloga para seguimiento de mis fibroadenomas y de un quiste ovárico (del que hoy recibí la buena noticia que desapareció después del tratamiento indicado) y de visita a la endocrinóloga con alentadores comentarios a mi estado de salud, hoy le puedo expresar a mi cuerpo también unas palabras: Te quiero, te cuido, te respeto y mientras tú estés a mi cargo, puedes estar tranquilo de que haré todo lo que esté en mis manos por procurarte, por voltearte a ver, por atender todos los detallitos médicos que traemos tratando de que no se compliquen por el abandono del autocuidado y siempre te agradeceré por todo lo que haces por mí; no estamos exentos de enfermar de “algo más” pero mientras nos enteremos a tiempo, habrá un mejor camino por recorrer hasta que llegue el día final.
Si deseas que yo te acompañe a cuidar de ti a través de una alimentación saludable donde la relación compasiva contigo y con los alimentos se haga presente, agenda un cita, que desde mi experiencia de vida donde lo que digo lo aplico en mi cuerpo (y mi endocrinóloga lo avala), podré a ayudarte a vivir con mejor calidad de vida.