29/08/2026
Hoy es el Día de los Abuelos en México. Yo solo tuve la suerte de conocer a una de mis abuelas. Y quizá por eso, cuando pienso en la palabra “abuela”, para mí tiene un solo nombre, una sola voz y una sola historia.
Con los años he entendido que de la infancia no siempre recordamos grandes acontecimientos. A veces nos quedan cosas mucho más pequeñas: una casa, un olor, una comida, una forma particular de decirnos algo, una mirada, una sensación de estar en un lugar donde éramos queridos.
Y creo que eso es lo que hacen los abuelos: nos regalan pedacitos de infancia que un día se convierten en recuerdos para toda la vida. ♥️
Hoy pienso en todo lo que quizá no supe valorar mientras estaba viviendo esos momentos. Porque cuando somos niños no sabemos que algún día vamos a extrañar cosas que entonces parecían tan normales.
No sabía que algún día daría lo que fuera por volver a escuchar su voz. Por sentarme un ratito con ella. Por tener una conversación más o echarnos un continental. Por poder verla con los ojos que tengo hoy, con la conciencia que solo dan los años.
Y qué curioso es crecer: mientras más pasa el tiempo, más entiendo que nuestros abuelos no solo forman parte de nuestra infancia… también forman parte de quienes terminamos siendo.
Abue Meche, donde quiera que estés, gracias por haber sido mi pedacito de historia, por haber existido en mi vida, por haberme dejado recuerdos que el tiempo no ha podido llevarse. Hoy te pienso con una mezcla extraña de nostalgia y gratitud.
Y quizá eso es el amor cuando alguien ya no está:
extrañar que duela un poquito, pero agradecer que alguna vez haya existido.
Feliz Día de los Abuelos, en especial a los míos que viven en la eternidad. A Martha y Lalo, a Meche y Andrés y a mi mamá que está escribiendo su propia historia de amor como abuela con mi sobrino, me encanta verla con tanta ternura, lo divertida que es con él y comprometida con su infancia. Y a quienes, como yo, los llevamos en algún lugar del corazón donde los años no pasan.