06/10/2017
QUÉ UTILIZAMOS
EN TERAPIA NEURAL
PARA LOS TRATAMIENTOS
Todo esto que les parecerá increíble, lo conseguimos gracias a la procaína en diluciones muy bajas.
Hace 90 años, médicos alemanes le pusieron el nombre de “el medicamento imperial” procaína y, desde hace más de 60 años, fue aceptado y concertado por la seguridad social en Alemania.
El nombre de medicamento imperial se debe a que es lo único, en exclusividad, que utilizamos cuando hacemos terapia neural. Aún no se ha descubierto otro medicamento capaz de eliminar los campos interferentes (unir los cables cortados), y otorgarle al organismo el empuje o energía indispensable que le permita reactivar el potencial eléctrico perdido y, de esta manera, que pueda volver a realizar todas las actividades necesarias para recuperar la homeostasis alterada, y que retorne la salud.
La procaína fue descubierta hace casi 110 años como un “anestésico local”. Este anestésico resultó ser débil y muy lábil, por este motivo no sirve para anestesiar (por eso no se utiliza en medicina con tales propósitos), pero los científicos alemanes descubrieron que le daba al neurovegetativo (a nuestra red nerviosa), la «chispa energética segura y necesaria» para que realice la función que le fue encomendada, —mantener nuestro cuerpo sano.
Pondré una comparación utilizando el ejemplo anterior de las vacunas: cuando una persona recibe una vacuna, le introducen un/unos virus, esto hace reaccionar al cuerpo inmediatamente fabricando anticuerpos, es decir, defensas para combatir a ese virus que es un agente infeccioso que acaba de entrar en su cuerpo. De forma parecida, cuando el paciente recibe la acción de la procaína diluida en el sitio exacto, en el lugar que se produjo la desconexión nerviosa, (el cable cortado) entonces, y sólo entonces, el cuerpo pone en marcha todas las facultades que tiene para auto-curarse (de nada servirá aplicar el “medicamento imperial” procaína en un lugar inexacto).
Debido a que la procaína tiene un potencial eléctrico superior al de nuestras células, corrige el potencial eléctrico dañado, elimina el campo interferente (une los cables cortados) y el propio organismo busca su alivio y su curación para la mayor parte de dolores y enfermedades.
La terapia neural, utilizando la procaína, no hace daño, porque es el propio cuerpo el que hace todo el trabajo y él no está hecho para hacerse daño a sí mismo. Esto le convierte en una auténtica medicina biológica.
Ojo, es increíble que existan médicos y no médicos que están utilizando estos tratamientos sin haber realizado la especialidad correspondiente, lógicamente no consiguen los elevados porcentajes de buenos resultados que alcanzamos quienes hemos realizado la especialidad en terapia neural y, más bien, podrían cometer muchos errores que perjudicarían la salud de los pacientes.
Otro ejemplo que puede aclarar la acción de la procaína, es lo que les exponía en los párrafos anteriores sobre lo que es la homeostasis: cuando nos cortamos, herimos, quemamos o perdemos parte de piel y de músculo, vasos sanguíneos e inclusive muchas ramificaciones nerviosas; el médico, la enfermera o nosotros mismos lo único que hacemos es cuidar de estas lesiones para que no se infecten, pero, ¿quién cierra la herida?, ¿quién hace crecer la carne o la piel de esa lesión?, ¿quién elabora o fabrica y canaliza la nueva red de vasos sanguíneos y la nueva red nerviosa? «Únicamente lo puede hacer el cuerpo», porque es quien está capacitado (gracias a las células madres o pluripotenciales de su tejido conectivo), para fabricar células, sangre, hormonas y todo lo que lo que sea necesario para autocurarse.
En el caso de las fracturas, sean éstas grandes o pequeñas, nos pueden escayolar o poner tornillos, pero son los mecanismos propios que poseemos en nuestro organismo los que “sueldan” el hueso, lo que los médicos llamamos “callo óseo”, que es el crecimiento de las células óseas alrededor de la fractura quién consolida (suelda) la fractura. Es decir, sólo el propio cuerpo tiene la capacidad de producir células de cualquier clase, de cualquier órgano y de cualquier parte del cuerpo para corregir las lesiones, los dolores y las enfermedades.