23/07/2026
🍀🍃🫂
Gente, buenos días. Estimados colegas. 🫡
Quiero compartirles un caso muy interesante.
El bebé que ven en la imagen tiene apenas 2 meses y 15 días de edad. Llama la atención el aumento importante de volumen en su muslo derecho.
Hace dos semanas recibió las vacunas correspondientes a los 2 meses de edad. Al día siguiente comenzó con aumento de volumen del muslo, dolor y fiebre. Acudieron a un servicio de urgencias, donde les explicaron que tanto la fiebre como la inflamación podían ser reacciones normales posteriores a la vacunación. Y es cierto: durante los primeros 2 a 3 días después de una vacuna puede presentarse fiebre e inflamación en el sitio de aplicación.
Sin embargo, el problema fue que los días seguían pasando y el muslo no disminuía de tamaño. Además, la fiebre persistía, principalmente por las noches.
Como yo me encontraba fuera de Tabasco, el bebé fue valorado por otros colegas, quienes también consideraron que se trataba de una reacción secundaria a la vacuna. Esto ocurrió aproximadamente ocho días después de su aplicación.
Ayer, ya con 15 días de evolución, el muslo era claramente más grande, persistía la fiebre y el bebé presentaba una marcada palidez generalizada. Ese conjunto de hallazgos ya no era compatible con una reacción habitual a la vacuna.
Durante la consulta solicité un ultrasonido y estudios de laboratorio. El ultrasonido reportó un hematoma de aproximadamente 5 cm en el muslo y los análisis de sangre mostraron alteración de los tiempos de coagulación.
En ese momento tomé el teléfono y hablé personalmente con la hematóloga pediatra, la Dra. Gabriela aguilar , del Hospital AIR. (Muchas gracias, doctora, por su pronta y amable atención). Nos otorgó una valoración urgente ese mismo día. ‼️
Hoy se confirmó la sospecha diagnóstica: el bebé tiene hemofilia.
Hace unos momentos, su mamá me escribió para informarme que ya se encuentra hospitalizado en el Hospital del Niño, donde inició tratamiento con factor VIII.
Y aquí viene una enseñanza muy importante.
Nadie cometió un error. Nadie.
La vacuna fue aplicada correctamente. Lo que ocurrió es que el bebé padece una enfermedad llamada hemofilia, un trastorno de la coagulación que dificulta la formación adecuada de coágulos para detener un sangrado. La aplicación intramuscular provocó un sangrado dentro del músculo que dio origen al hematoma.
Tampoco considero que los colegas que valoraron previamente al paciente hayan cometido un error. La hemofilia no suele ser el primer diagnóstico que uno sospecha ante un cuadro como este, especialmente cuando el inicio coincide con la aplicación de una vacuna. De hecho, el manejo inicial fue prudente, ya que únicamente indicaron paracetamol. Si se hubiera prescrito un antiinflamatorio como ibuprofeno, el riesgo de sangrado habría podido aumentar.
Les confieso que incluso por un momento pensé en mantener una conducta expectante y revisarlo nuevamente el viernes. Sin embargo, la combinación de fiebre persistente, aumento progresivo del volumen y una palidez tan marcada me hizo cambiar de decisión. En pediatría, esos datos son señales de alarma que no deben ignorarse.
Probablemente un día más de espera habría cambiado por completo el desenlace.
Afortunadamente, el diagnóstico llegó a tiempo.
Deseamos de todo corazón que este pequeño se recupere muy pronto. Lo estaremos esperando cuando sea dado de alta para continuar con su seguimiento de crecimiento y desarrollo.
Saludos a todos. 🫡