05/10/2026
DEMASIADO TEXTO.
DEMASIADAS PALABRAS.
DEMASIADAS RAZONES.
SEAMOS CLARO, QUE QUIERE LA BASE TRABAJADORA SINDICALIZADA DEL IMSS, O MAS CONCRETAMENTE: "QUE NO QUIERE?"
-NO QUIERE AL SNTSS.
-NO QUIERE LIDERES CORRUPTOS Y CHARROS.
-NO QUIERE MAS ATOLE CON EL DEDO.
-NO QUIERE SIMULACROS DE :"aumento salarial" CUANDO EN REALIDAD SON BURLAS Y DECREMENTO DEL SALARIO.
olvídense de toda más demás estupideces.
Preparemonos para el peor escenario.
Es posible que las manifestaciones de los trabajadores del IMSS del próximo 8 de octubre formen parte del escenario que acompañará el diálogo. La comisión surgió de esta movilización y, al mismo tiempo, tiene la importante tarea de representar y encauzar las inquietudes que le dieron origen.
En ese sentido, quizá resulte conveniente aprovechar estos días para mantener algunas reuniones virtuales que permitan precisar y fortalecer el pliego petitorio, así como analizar con serenidad los distintos escenarios que podrían presentarse durante y después del diálogo.
Compartimos aquí nuestro aporte con el ánimo de sumar, no como una directriz ni como una ruta única, sino como una de las diversas reflexiones y alternativas que pueden contribuir a encontrar caminos hacia el mañana.
Si partimos de que el incremento salarial 2026-2027 ya fue negociado por el CEN con el IMSS, presentado y aprobado por el Congreso Nacional del SNTSS, entonces el diálogo con la comisión de 37 representantes, el CEN y Gobernación tiene un margen concreto: no parece ser una mesa para volver a negociar desde cero el aumento, sino para discutir la inconformidad de la base, la aplicación de lo acordado y, eventualmente, construir compromisos adicionales.
Hay un dato importante: el propio SNTSS informó que el LXV Congreso Nacional Ordinario aprobó el resultado de la negociación y reportó un incremento salarial de 8.55% para el periodo 16 de octubre de 2026 al 15 de octubre de 2027.
1. El punto jurídico de partida.
La Ley Federal del Trabajo reconoce la negociación colectiva y establece que el contrato colectivo se revisa periódicamente. En particular, el artículo 399 Bis dispone que los salarios en efectivo por cuota diaria son revisables cada año.
Pero una vez celebrado el convenio correspondiente y cumplidos los mecanismos de consulta y aprobación que exige la legislación, no basta con que una parte diga después que ya no está de acuerdo para desconocer unilateralmente lo pactado.
De hecho, el convenio de revisión integral 2025-2027 estableció expresamente que las modificaciones fueron acordadas por las partes y que serían sometidas a consulta de la base mediante voto personal, libre y secreto, conforme al artículo 390 Ter de la LFT.
Por eso hay que separar dos cosas:
Una cosa es cuestionar políticamente la negociación.
Otra es jurídicamente desconocer el convenio ya celebrado.
2. Entonces, ¿qué podemos esperar realmente del diálogo?
Nosotros vemos cinco escenarios posibles, pero no todos tienen el mismo grado de viabilidad.
Escenario 1 — El más probable: mesa de contención y acuerdos.
El Gobierno Federal, a través de Gobernación, puede asumir el papel de facilitador político e institucional, mientras que CEN mantiene la posición de que el aumento ya fue negociado y aprobado.
En ese escenario podrían decir:
"El incremento ya está acordado; no se puede reabrir unilateralmente la negociación, pero sí podemos atender las preocupaciones de los trabajadores."
Y ahí aparecerían temas como:
aplicación correcta del incremento;
diferencias entre salario tabular y percepción real;
categorías que consideran insuficiente el impacto;
condiciones de trabajo;
abasto de medicamentos e insumos;
plazas y cobertura de vacantes;
equipo;
seguridad e higiene;
jubilados y pensionados;
AFORE y nuevas generaciones;
cumplimiento del CCT;
transparencia y rendición de cuentas;
funcionamiento de las estructuras sindicales.
Esto tiene fundamento en que el propio IMSS y SNTSS ya mantienen grupos nacionales de trabajo sobre abasto, personal, seguridad e higiene, créditos, condiciones laborales y otros asuntos.
Este es, en nuestra opinión, el terreno más realista para obtener resultados concretos del diálogo.
3. Escenario 2 — Que se construya una "agenda complementaria"
Este sería más interesante.
La comisión podría plantear:
"No venimos únicamente a pedir que se desconozca el 8.55%. Venimos a exigir que el salario y las condiciones laborales se analicen integralmente."
Aquí la negociación podría desplazarse del porcentaje hacia el poder adquisitivo y las condiciones reales de trabajo.
Por ejemplo:
Salario + prestaciones + categorías + condiciones de trabajo + seguridad laboral + abasto + plantilla + jubilación.
Eso permitiría que Gobernación diga:
"No vamos a modificar lo ya depositado, pero sí vamos a instalar mesas específicas para resolver los problemas que originaron la movilización."
Y cada mesa tendría que tener:
responsable institucional;
representantes de los trabajadores;
fecha;
problema concreto;
propuesta;
plazo de cumplimiento;
mecanismo de seguimiento.
Eso sería mucho más importante que salir de la reunión con solamente una fotografía y un comunicado.
4. Escenario 3 — Que se abra una negociación extraordinaria
Es jurídicamente más complejo.
Si la comisión pretende que el CEN vuelva a negociar el porcentaje salarial que ya fue acordado, la respuesta previsible del CEN será:
"Ya fue negociado y aprobado por el órgano competente."
Y jurídicamente tendría argumentos para sostenerlo.
Pero eso no significa que cualquier acuerdo posterior sea imposible.
Las partes pueden celebrar nuevos acuerdos sobre materias laborales, siempre que tengan competencia para hacerlo y se respeten el CCT, la LFT y los procedimientos correspondientes.
Por eso la comisión debería evitar colocar todo su planteamiento en:
"Queremos que se cancele el aumento."
Sería mucho más sólido plantear:
"El aumento pactado no agota las demandas de los trabajadores. Queremos discutir las condiciones económicas y laborales que permanecen pendientes."
Son dos posiciones jurídicas y políticamente muy diferentes.
5. Escenario 4 — El CEN intenta cerrar el conflicto con el argumento de "ya fue aprobado"
Este escenario también es perfectamente posible.
El CEN podría utilizar tres argumentos:
Primero: fue negociado con el IMSS.
Segundo: fue aprobado por la representación congresista.
Tercero: el SNTSS acaba de informar públicamente que el Congreso Nacional aprobó el resultado de la negociación.
Y podría concluir:
"No existe materia para renegociar."
Aquí la comisión tendría que hacer una distinción fundamental:
No cuestionar la existencia del convenio; cuestionar su suficiencia y exigir cumplimiento y solución de los problemas pendientes.
Eso evita que la discusión se convierta exclusivamente en un pleito sobre la validez del incremento.
6. Pero hay algo muy importante para los 37 representantes
Los 37 representantes no deberían presentarse ante Gobernación como si fueran un nuevo órgano del SNTSS que pretende sustituir al Congreso Nacional o al CEN.
Eso abriría inmediatamente una discusión de representación.
Su fuerza está en otra parte:
Son representantes de una inconformidad surgida desde la base trabajadora.
Por tanto, la pregunta central no debería ser:
"¿Quién tiene la autoridad para negociar?"
Sino:
"¿Qué respuesta institucional se dará a una movilización y a una inconformidad expresada por trabajadores activos y jubilados?"
Eso es mucho más difícil de descalificar.
Además, los estatutos que el propio SNTSS acaba de presentar como resultado de su reforma de 2026 reivindican expresamente al Sindicato como una organización democrática, autónoma, independiente y representativa, y reconocen participación democrática, defensa del salario y acción colectiva dentro de un marco de diálogo, conciliación y negociación.
7. El escenario que consideramos más realista
Si juntamos LFT + CCT + Estatutos + situación política actual, el escenario sería éste:
Primera etapa:
Gobernación evita pronunciarse sobre la validez del aumento y facilita el encuentro.
Segunda:
El CEN sostiene que el 8.55% fue negociado y aprobado legítimamente.
Tercera:
La comisión de los 37 plantea que la inconformidad no se reduce al porcentaje, sino a la situación laboral integral de trabajadores activos y jubilados.
Cuarta:
Se intenta convertir la movilización en una mesa permanente de seguimiento.
Quinta:
Se acuerdan grupos de trabajo sobre temas específicos.
Sexta:
El resultado dependerá de si esos grupos producen compromisos verificables o solamente comunicados.
Y aquí está el punto decisivo:
El verdadero éxito del diálogo no debería medirse por cuánto aumente el porcentaje salarial en esa reunión.
Debería medirse por qué compromisos concretos, documentados y calendarizados salen de ella.
8. ¿Qué debería exigir la comisión que quede por escrito?
Nosotros llevariamos una propuesta de acuerdo de seis puntos:
Reconocimiento de la comisión como interlocutora de las demandas planteadas por los trabajadores que representa, sin que ello implique sustituir las facultades legales del CEN ni del Congreso.
Instalación de mesas temáticas IMSS-SNTSS-trabajadores-Gobernación.
Revisión de la aplicación real del incremento, particularmente en categorías donde el impacto económico sea cuestionado.
Agenda laboral inmediata: medicamentos, insumos, personal, plazas, equipos, seguridad e higiene y condiciones de trabajo.
Mesa específica sobre jubilados y nuevas generaciones, incluyendo el régimen pensionario y las preocupaciones relacionadas con AFORE.
Calendario de cumplimiento, con responsables, fechas y reuniones de seguimiento.
Porque si solamente se obtiene:
"Se escucharon las demandas y habrá diálogo permanente",
la movilización corre el riesgo de terminar en una declaración política.
Pero si se obtiene:
"El 10 de octubre se instala esta mesa; participan estas personas; se revisan estos cinco puntos; el IMSS entrega esta información; el CEN entrega esta documentación; Gobernación dará seguimiento; y el 25 de octubre habrá resultados",
entonces ya existe un instrumento político y administrativo que puede ser exigido posteriormente.
Y hay una contradicción que la comisión puede aprovechar jurídicamente
El propio SNTSS acaba de afirmar que el Sindicato es democrático, representativo, que la participación de las secciones y trabajadores es esencial y que la defensa del salario y de las condiciones laborales forma parte de sus principios.
Por eso la discusión no tendría que ser:
CEN contra 37.
Podría plantearse como:
"Si el Sindicato es patrimonio colectivo de sus trabajadores, entonces la inconformidad de una parte de ellos no debe resolverse descalificándola, sino escuchándola, documentándola y procesándola por las vías sindicales y laborales correspondientes."
Y eso es compatible con la propia lógica de la negociación colectiva: el convenio puede estar vigente y, al mismo tiempo, existir una agenda de problemas laborales que todavía necesita solución.
Ese, me parece, es el terreno más sólido para llegar al diálogo del 8 de octubre: no ir a pedir que les regalen una nueva negociación, sino llegar con la ley, los estatutos, el CCT y las demandas concretas de la base, para obligar a que el diálogo produzca respuestas verificables.
Aunque el peor escenario es que el CEN no acuda y deje las sillas vacias.