12/07/2026
Tomas 5,000 UI diarias de vitamina D pero tus niveles en un laboratorio apenas varían?
🔍 El problema no siempre es la dosis.
Cuando los niveles de vitamina D se resisten a subir, es fundamental mirar más allá del suplemento y evaluar el terreno biológico del paciente.
Aquí te comparto 3 de las causas comunes que explican la falta de respuesta en la práctica clínica:
1️⃣ Deficiencia de magnesio: este mineral es un cofactor imprescindible. Sin suficiente magnesio, las enzimas encargadas de activar la vitamina D simplemente no pueden hacer su trabajo.
2️⃣ Disfunción intestinal: situaciones como la disbiosis, es decir, el sobrecrecimiento bacteriano a nivel intestinal, o la malabsorción de grasas como la observada en una disfunción de la vesícula biliar comprometen directamente la asimilación de esta vitamina liposoluble.
3️⃣ Inflamación crónica: los procesos inflamatorios sistémicos aceleran la conversión de la vitamina D hacia sus formas inactivas, “desgastando” las reservas más rápido.
💡 Perla clínica: antes de escalar la dosis de la vitamina D de forma automática, prioriza optimizar los niveles de magnesio y restaurar la salud de la barrera intestinal.
En muchos casos, abordar la raíz mejora la absorción de manera notable sin necesidad de megadosis.
¿Te has encontrado con este desafío?