05/01/2026
Aquí estoy saludándote a ti,
sí, a ti…
que a lo mejor andas ocupada, corriendo, resolviendo la vida,
pero regálame tantito, unos minutitos nada más,
en lo que te tomas tu café con dos bolillos,
ya tú dirás si les pones frijolitos, quesito y chilitos en vinagre
—porque, seamos honestas—
son una delicia bendita por el cielo.
Pero bueno,
a lo que te truje, Chencha…
Nomás pasé a decirte una cosa muy importante:
no te me apachurres.
Nada de andarte achicando ni poniendo cara de lunes eterno.
Ponte bonita…
y ojo aquí, porque ponerse bonita incluye el alma.
Arréglate por dentro también.
Mírate al espejo,
mírate bien, sin juicio, sin reclamos,
y date cuenta de lo mucho que Dios te ama.
Hoy volviste a despertar,
abriste los ojos,
sentiste ese soplo de vida llenándote los pulmones…
eso también es belleza.
Da muchas gracias al Creador por este nuevo día
—aunque el cabello no coopere y la rodilla truene—
agradece.
Y ahora sí,
endúlzale el cafecito con esperanza,
acompañalo con unas galletitas de gratitud,
y no se te olvide que después de la ducha
va el aceitito santo de
“me vale madre”.
Te lo embarras bien, sin miedo,
porque con ese aceite todo se nos resbala:
las críticas, los dramas ajenos,
las culpas que no nos pertenecen
y las prisas que no llevan a nada.
Y ahora sí…
sigue siendo lo que estabas haciendo,
sigue siendo tú,
sigue caminando con esa dignidad tan tuya.
Que tengas un bonito día,
de esos que empiezan sencillos
y terminan agradecidos.
Porque aquí andamos… vivas, despiertas y con café caliente.
🪻🍂☕️
Tomado del muro de Rita 🤗