27/10/2016
El pepino y la belleza
El pepino, por su riqueza en agua, vitamina E y aceites naturales, constituye uno de los mejores remedios para el cuidado externo de la piel. Aplicado externamente sobre esta, aporta todo sus aceites y agua para suavizar y rehidratar este órgano devolviéndole toda la frescura y textura que va perdiendo como consecuencia de las agresiones ambientales o de la propia degradación natural del organismo por la acción de los radicales libres. Así pues resulta muy adecuado para pieles que han sufrido las consecuencias de una exposición prolongada al sol. Una buena manera de realizar una crema suavizante después de una fuerte exposición solar consiste en triturar un par de pepinos con una batidora y extender la pulpa triturada en forma de crema sobre la piel enrojecida durante media hora o tres cuartos de hora. Este mismo tratamiento resulta muy adecuado para aliviar pieles que sufren dermatitis o quemaduras no solares. La aplicación de esta pasta sobre los rostros juveniles afectados de acné mejora el aspecto de las mismas y reducen el número de granos.
Dentro de estas propiedades emolientes de la piel, hay que mencionar las propiedades cosméticas que esta fruta puede aportar a la piel mejorando su aspecto y rejuveneciéndolo. Su aplicación externa reduce las arrugas mejor que la mayoría de las más caras cremas del mercado. Una preparación cosmética muy adecuada que sirve para quitar las arrugas y que, según algunos naturistas ya utilizaba Cleopatra.
Otra de las aplicaciones muy interesantes del pepino es su capacidad para relajar los ojos cansados, humedecerlos y aliviarlos del enrojecimiento por conjuntivitis o un buen remedio contra los orzuelos. La aplicación de un par de rodajas recién cortadas sobre los párpados, resulta un buen colirio natural y una buena solución antiedematosa para rebajar las hinchazones después de una jornada de mucho trabajo o de una larga noche de fiesta.
Constituye uno de los mejores relajantes naturales, ideal para descansar los pies y evitar el dolor que se produce tras largas caminatas por el campo o por las calles de la ciudad con zapatos que nos aprietan. (Triturar pepinos sin pelar con la batidora y ponerlos a enfriar en la nevera. Verter la pulpa en un barreño y colocar los pies dentro).
Otro de los usos tradicionales de este fruto es su capacidad para expulsar los gusanos intestinales y las tenias. Se realizaba en forma de purgas con las semillas machacadas y mezcladas con azúcar que se toman en ayunas.