18/08/2026
🦙🌳 Alberto Benavides Ganoza, un reconocido filósofo y poeta de Lima, decidió abandonar los negocios familiares en 1995 para instalarse en el árido desierto de Ica.
Se definía abiertamente como un “fugitivo de la ciudad”, impulsado por la convicción de que la agricultura puramente orgánica podía regenerar cualquier ecosistema estéril.
Sin embargo, enfrentarse a cientos de hectáreas de arena requería mucho más que buena voluntad e infraestructura de riego alimentada por energía solar.
El punto de quiebre ocurrió en 2010, cuando trasladó un rebaño de llamas desde los Andes para rescatar una técnica de abono ancestral olvidada desde la época colonial.
El estiércol de estos animales enriqueció el suelo erosionado, lo que hizo posible la siembra de miles de árboles autóctonos y cultivos capaces de resistir la aridez costera.
Tres décadas después, la zona se transformó en un próspero oasis de quinientas hectáreas que alberga quince mil olivos y decenas de colmenas.
Su proyecto no solo produce toneladas de alimentos orgánicos, sino que también obtuvo la concesión estatal para resguardar más de seis mil hectáreas como reserva natural. 👏