15/10/2017
El colon sucio y congestionado como fuente de malestar y enfermedades.
El colon es la parte final del intestino, y una de sus funciones es la de eliminar los restos de alimentos que el cuerpo no necesita para nutrirse. Mide entre metro y medio y dos metros aprox., su forma presenta unos pliegues y en su pared, unas cintas musculares que al contraerse hacen avanzar su contenido (las heces) al exterior.
Diariamente el colon absorbe uno o dos litros de agua, junto con vitaminas y minerales para nutrir nuestras células de todo nuestro organismo. Pero si en su interior, existen demasiadas sustancias tóxicas, forman una barrera que impide interactuar y absorber el nutriente del alimento, provocando con el tiempo cambios bioquímicos y ocasionando graves lesiones en las mucosas intestinales. Este es uno de los principales sistemas de defensa de nuestro cuerpo (el 60 % del sistema inmunitario se encuentra en el intestino), y un aumento en la producción de toxinas (veneno) en el intestino, llevando a nuestro organismo al empeoramiento de síntomas y con el tiempo a la enfermedad.
El colon tiene capacidad de retener en su interior de 8kg. a 10 kg. de restos intestinales cuando el humano alcanza la edad de 60 años.
diagrama colon Las toxinas acumuladas con el paso de los años, producidas por restos de alimentos mal digeridos, restos de medicamentos, gases, heces estancadas de años, parásitos y mucosidades del propio intestino, convierten a este órgano en el causante de muchas dolencias y síntomas de malestar general, síntomas tan comunes como dolores de cabeza, migraña, cansancio crónico, dispersión mental, estreñimiento, diarreas, problemas de piel, dolor lumbar y abdominal, pesadez de piernas y un largo etc…
El consumo de medicamentos durante mucho tiempo e incluso años (sobre todo en problemas crónicos , empeora progresivamente nuestra función intestinal, destruyendo la flora y en ocasiones, causando estreñimiento, sin solucionar, en muchos casos el problema.
El día a día nos arrastra a situaciones que provocan un estilo de vida poco saludable, comer rápido, stress, ansiedad, malos hábitos alimentarios, la falta de ejercicio, contaminación ambiental, el consumo excesivo de medicamentos, el consumo de alimentos bajos en nutrientes, llenos de conservantes y colorantes ó congelados, o comida rápida, etc.
Los efectos negativos por el ritmo de vida que arrastra esta sociedad, causan un efecto negativo a la función intestinal, convirtiendo a este órgano (el colon) en una “alcantarilla”.
El recubrimiento de esta “alcantarilla” o “ pozo séptico” queda impregnado de esas sustancias, que si no son eliminadas mediante la evacuación, quedan atrapadas en el colon.
Un colon débil, irritado y congestionado, se convierte en un terreno fértil, para la aparición de bacterias tóxicas, que intentan descomponer los residuos potencialmente dañinos. Algunas de estas toxinas entran en la sangre y en la linfa provocando un alto grado de toxicidad, la primera causa de enfermedad del organismo.
La eliminación de los restos tóxicos estancados en el colon, ayuda de manera notable la reparación de las mucosas intestinales y a través de probióticos y alimentos, mejoramos el sistema inmunológico y la capacidad de reabsorción de los alimentos.