07/05/2026
Angioplastia en la fístula arteriovenosa: una solución para venas estrechas
La angioplastia de la fístula arteriovenosa es un procedimiento utilizado para corregir estrechamientos en las venas que forman parte del acceso para hemodiálisis. Con el paso del tiempo, es común que la fístula presente zonas donde la sangre ya no fluye con normalidad debido a que las venas se vuelven más angostas, lo que puede afectar la calidad de la diálisis y poner en riesgo el funcionamiento del acceso.
Este procedimiento se realiza mediante la introducción de un catéter delgado a través de la piel, el cual se guía hasta la zona donde existe el estrechamiento. Una vez localizado el punto, se utiliza un pequeño balón que se infla con presión controlada para expandir la vena desde el interior, permitiendo que vuelva a abrirse y mejore el flujo sanguíneo. En algunos casos, se utiliza medio de contraste para visualizar mejor las venas durante el procedimiento.
La angioplastia se indica cuando comienzan a presentarse señales de que la fístula no está funcionando adecuadamente. Entre estas señales se encuentran la disminución del flujo durante la hemodiálisis, dificultad para canalizar la fístula, hinchazón en el brazo, cambios en la sensación del “zumbido” o vibración de la fístula, o cuando los estudios médicos detectan un estrechamiento en las venas.
Este procedimiento suele ser rápido, se realiza con anestesia local y generalmente permite que el paciente regrese a sus actividades en poco tiempo. Su principal objetivo es mantener la fístula funcionando correctamente por más tiempo, evitando complicaciones mayores y la necesidad de crear un nuevo acceso vascular.
La angioplastia representa una herramienta fundamental en el cuidado de la fístula, ya que ayuda a preservar su funcionamiento y a garantizar que la hemodiálisis se realice de manera adecuada y segura.