01/07/2026
¿ES POSIBLE NO RECONOCER A UN NIÑO QUE TIENE TEA?
Sí. Es posible, y relativamente frecuente, que un niño, niña o adolescente con trastorno del espectro autista (TEA) haya pasado sin diagnóstico hasta edades mayores. Esto puede deberse a diferentes razones:
1. Alto coeficiente intelectual y buen desarrollo del lenguaje
Si el niño tiene un coeficiente intelectual alto y no ha presentado retraso en el desarrollo del lenguaje, puede pasar inadvertido y ser considerado durante mucho tiempo como un niño neurotípico.
2. El TEA puede ser menos evidente en las niñas
Es frecuente que algunas niñas con rasgos de TEA sean sociables y, en determinados momentos, puedan interactuar sin aparentes dificultades. Algunas aprenden a imitar conductas sociales y a ocultar o compensar sus dificultades, fenómeno conocido como camuflaje o enmascaramiento.
3. Presencia de otras características o trastornos asociados
Cuando existen manifestaciones intensas que no son exclusivas del TEA, como hiperactividad, impulsividad o problemas de conducta, estas pueden ocupar el primer plano y hacer menos evidentes las características del autismo. Es decir, una comorbilidad puede enmascarar el TEA.
4. Presencia de rasgos de TEA en los padres o familiares
Cuando los padres o familiares presentan, en grados variables, características semejantes a las del espectro autista, pueden no sospecharlas en sus hijos, porque determinadas conductas les resultan familiares y no las consideran inusuales.
5. La existencia de otro diagnóstico no excluye el TEA
Que un niño tenga otro diagnóstico, incluso un síndrome genético o una condición del neurodesarrollo, no significa que no pueda presentar también TEA. Ambos diagnósticos pueden coexistir.
6. Mejoría de las manifestaciones iniciales
Algunos niños pueden mejorar rápidamente de sus manifestaciones iniciales, llevando a pensar que “ya no tienen TEA”. Sin embargo, ciertas dificultades más sutiles pueden hacerse evidentes años después, especialmente cuando aumentan las exigencias sociales y emocionales.
Pueden aparecer entonces problemas relacionados con la regulación emocional, la interacción social, la flexibilidad, la comprensión de las emociones o el control de los impulsos.
En conclusión
Sí, es posible que el TEA pase inadvertido durante años.
El hecho de que un niño hable bien, tenga una inteligencia normal o superior, sea sociable, tenga amigos o haya mejorado considerablemente con el tiempo no excluye necesariamente un TEA.
Por ello, cuando existe sospecha, la evaluación debe considerar no solo cómo se comporta actualmente el niño, sino también toda su historia del neurodesarrollo desde los primeros años de vida.