25/05/2026
Cuando un niño hace popó dura y le duele, puede empezar a aguantarse por miedo.
El problema es que, mientras más retiene, las heces permanecen más tiempo en el intestino, pierden agua, se endurecen más y luego duelen más al salir.
Así se forma el círculo vicioso del estreñimiento:
dolor → retención → heces más duras → más dolor.
Por eso no basta con esperar a que “se le pase solo”. Tratarlo a tiempo ayuda a romper ese círculo y a que el niño vuelva a evacuar sin miedo.
Edición y grabación: