El Espacio Mágico de la Luna y el Sol

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Somos un Espacio Mágico donde la energía lunar y la energía solar se unen en armonía.....Esperamos que estos textos puedan ayudar a las parejas a madurar espiritualmente a través del sexo... Cristales preparados, esencias de plantas maestras, velas consagradas, baños de limpieza, colgantes re-potenciados, inciensos masala, lecturas del Osho Tarot y Tarot Marsella, limpieza de Áura y Chakras con plantas maestras y reiki, música para meditar y mucho mas.....pedidos y citas al:
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30/01/2026
15/11/2025

¿QUÉ ES UNA RELACIÓN CONSCIENTE?

“Si aceptas que la relación está aquí para hacerte consciente en lugar de feliz, entonces la relación te ofrecerá salvación y te estarás alineando con la conciencia superior que quiere nacer en este mundo”.
— Eckhart Tolle, El poder del ahora

En una relación consciente, tu pareja se convierte en un espejo amoroso que te refleja tu verdadero yo: tu luz, tus sombras, tus fortalezas, tus luchas, tu poder y tus brillantes defectos.

Nada permanece intacto o invisible en esta luz penetrante. Todo es bienvenido aquí para ser abrazado, digerido y transformado por el amor y en el amor.

Tu pareja verá más allá de la imagen perfecta que presentas al mundo. Verá las grietas en tu armadura, tus imperfecciones, tus miedos ocultos y tus deseos más profundos. No permitirá que te escondas detrás de un muro de pretensiones porque cree en tu potencial y capacidad. Te animarán con delicadeza a que des un paso adelante, a que asumas la responsabilidad y a que te enfrentes a ti mismo y al mundo con integridad y veracidad. No te dejarán salirte con la tuya con mentiras o manipulaciones. Te llamarán a un nivel superior.

Te llamarán a la madurez y al despertar espiritual.

La honestidad es el núcleo de todo esto, pero no se trata solo de compartir tus pensamientos, se trata de revelar tus almas al otro, tus tiernos corazones. Estás invitado a compartir las cosas que más te asustan: los miedos que has enterrado, las inseguridades que has adormecido y las partes de ti mismo que has mantenido ocultas. Tus adicciones. Tus obsesiones. Tu dolor y tu rabia.

Esta honestidad es abrumadora, pero en última instancia liberadora.

Al traer todo tu ser a la luz, comienzas a liberarte de las cargas de la vergüenza y la ilusión.

Sales de tu escondite y te permites ser visto por completo.

Y sí, cada vez que te compartes, puede que sientas miedo. Tu pareja puede rechazarte. Puede que te avergüencen, te ridiculicen o se alejen, como hicieron tus padres, tal vez. Tal vez te hayan herido antes en relaciones, y hay una parte de ti que teme que se repita, que vuelvas a sufrir un trauma. Tu sistema nervioso se prepara para el impacto.

Pero cada vez que revelas tu verdad, cada vez que compartes tu yo más profundo, tu ira, tu dolor, tus lágrimas y tu alegría, y ellos realmente te escuchan, se quedan, y te sientes escuchado, sostenido y perdonado en amor, comienzas a sanar ese trauma personal y ancestral. Tejes nuevos lazos de apego seguro y confianza.

El miedo al abandono se desvanece. El miedo a la intimidad se desvanece.

Así es como se construye la confianza con el tiempo: tu pareja no solo ve quién finges ser, sino que realmente ve tu yo crudo, real y vulnerable. Ve las grietas en ti donde están tus heridas más profundas, los fragmentos de tu vida que has tratado de ocultar, la creatividad y la alegría que siempre han estado esperando para brillar. Ellos ven tu niño interior, tus sueños, tu potencial sin explotar, tu hermoso corazón, tu bondad suprema.

Ellos ven quién eres, quién eras y en quién te estás convirtiendo.

Y te aman, no a pesar de tus imperfecciones y defectos, sino por ellos.

Una relación consciente te ofrecerá comodidad y placer, sí, pero también te pedirá que crezcas, que encuentres tus límites y los superes. Te pedirá que te eleves hasta convertirte en la persona que estás destinada a ser, la persona que realmente eres capaz de ser. Te pedirá que dejes de jugar a lo pequeño y a lo seguro, que dejes de esconderte detrás de lo que parece fácil y superficial. Tu pareja te recordará que eres capaz de mucho más de lo que crees, que tienes la fuerza para asumir plenamente tu poder y emprender plenamente el camino de tu vida.

Y aunque eso puede resultar aterrador e incluso abrumador a veces, también es lo más liberador del mundo: recibir apoyo y aliento para elevarte de esa manera mientras permaneces arraigado y arraigado en la confianza y la seguridad.

Sí, ésta es la maravillosa paradoja del amor verdadero:

Nos mantenemos unidos y, sin embargo, nos elevamos.

- Jeff Foster

Tomado de la red

04/09/2025

Cuando se confunde el amor
con el APEGO ADICTIVO del ego.
🖤
A menos que accedas a la frecuencia consciente de la presencia, todas las relaciones y en particular las relaciones íntimas, acabarán fracasando y siendo disfuncionales. Puede que parezcan perfectas durante un tiempo, mientras estás «enamorado», pero esa perfección se altera invariablemente a medida que van produciéndose discusiones, conflictos, insatisfacciones y violencia emocional o incluso física..., momentos de tensión que suceden con creciente frecuencia.

Parece que la mayoría de las «relaciones amorosas» pasan a convertirse muy pronto en relaciones de amor-odio. En ellas el amor puede dar paso en un abrir y cerrar de ojos a una agresividad salvaje a sentimientos de hostilidad o a la total ausencia del afecto. Esto se considera normal.

Si en tus relaciones experimentas tanto un sentimiento de «amor» como su opuesto –agresividad, violencia emocional etc.–, entonces es muy probable que estés confundiendo el apego adictivo del ego con el amor. No puedes amar a tu compañero o compañera un momento y atacarle al siguiente. El verdadero amor no tiene opuesto. Si tu «amor» tiene un opuesto, entonces no es amor, sino la intensa necesidad del ego de una identidad más completa y profunda, necesidad que la otra persona cubre temporalmente. Este es el sustituto de la salvación que propone el ego y durante un breve episodio parece una verdadera salvación.

Pero llega un momento en que tu pareja deja de actuar de la manera que satisface tus demandas o más bien las de tu ego. Los sentimientos de miedo, dolor y carencia, que son parte intrínseca del ego pero habían quedado tapados por la «relación amorosa», vuelven a salir a la superficie.

Como en cualquier otra adicción, pasas buenos momentos cuando la droga está disponible pero invariablemente, acaba llegando un momento en el que ya no te hace efecto. Por eso, cuando los sentimientos dolorosos reaparecen los sientes con más intensidad que antes y lo que es peor, ahora percibes que quien los causa es tu compañero o compañera. Esto significa que los proyectas fuera de ti y atacas al otro con toda la violencia salvaje de tu dolor.

Tu ataque puede despertar el dolor de tu pareja, que posiblemente contraatacará. Llegados a este punto, el ego sigue esperando inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación sean castigo suficiente para inducir un cambio de conducta en la pareja, de modo que pueda seguir sirviendo de tapadera del dolor.

Todas las adicciones surgen de una negativa inconsciente a encarar y traspasar el propio dolor. Todas las adicciones empiezan con dolor y terminan con dolor. Cualquiera que sea la sustancia que origine la adicción –alcohol, comida, dr**as (legales o ilegales) o una persona–, estás usando algo o a alguien para encubrir tu dolor.

Por eso hay tanto dolor e infelicidad en las relaciones íntimas en cuanto pasa la primera euforia. Las relaciones mismas no son la causa del dolor y de la infelicidad, sino que sacan a la superficie el dolor y la infelicidad que ya están en ti. Todas las adicciones lo hacen. Llega un momento en que la adicción deja de funcionar y sientes el dolor con más intensidad que nunca. Esta es la razón por la que la mayoría de la gente siempre está intentando escapar del momento presente y busca la salvación en el futuro. Si concentrasen su atención en el ahora, lo primero que encontrarían sería su propio dolor y eso es lo que más temen. ¡Si supieran lo fácil que es acceder ahora al poder de la presencia que disuelve el pasado y su dolor a la realidad que disuelve la ilusión! ¡Si supieran lo cerca que están de su propia realidad, lo cerca que están de Dios!

Eludir las relaciones en un intento de evitar el dolor tampoco soluciona nada. El dolor sigue allí de todos modos. Es más probable que te obliguen a despertar tres relaciones fracasadas que pasar tres años en una isla desierta o encerrado en tu habitación. Pero si puedes llevar una intensa presencia a tu soledad, eso podría funcionar para ti.

De las relaciones adictivas a las relaciones iluminadas
Tanto si vives solo como si vives en pareja, la clave es estar presente e intensificar progresivamente tu presencia mediante la atención al ahora. Si quieres que florezca el amor, la luz de tu presencia debe ser lo suficientemente intensa como para no verte arrollado por el pensador o por el cuerpo-dolor, ni los confundas con quien eres. Conocerse como el Ser que está debajo del pensador, la quietud que está debajo del ruido mental, el amor y la alegría que se encuentran debajo del dolor, eso es libertad, salvación, iluminación.

Desidentificarse del cuerpo-dolor es llevar la presencia al dolor y así transmutarlo. Desidentificarse del pensamiento es poder ser el observador silencioso de tus pensamientos y de tu conducta, especialmente de los patrones repetitivos de tu mente y de los roles que representa tu ego. Si dejas de investirla de «yoidad», la mente pierde su cualidad compulsiva, formada básicamente por la constante tendencia a juzgar y a resistirse a lo que es, creando así conflicto, drama y más dolor. De hecho, en el momento en que dejas de juzgar y aceptas lo que es, eres libre de la mente. Has creado espacio para el amor, para la alegría, para la paz.

Primero dejas de juzgarte a ti mismo; después dejas de juzgar a tu pareja. El mayor catalizador del cambio en las relaciones es la aceptación total de tu pareja tal como es, dejando completamente de juzgarla y de intentar cambiarla. Eso te lleva inmediatamente más allá del ego. A partir de entonces todos los juegos mentales y el apego adictivo se acaban. Ya no hay víctimas ni verdugos, ni acusadores ni acusados. La aceptación total también supone el final de la codependencia; ya no te dejas arrastrar por el patrón inconsciente de otra persona, favoreciendo de ese modo su continuidad. Entonces o bien os separáis —con amor—, o bien entráis juntos más profundamente en el ahora, en el Ser.
¿Es así de simple? Sí, es así de simple.

El amor es un estado de Ser. Tu amor no está fuera; está en lo profundo de ti. Nunca puedes perderlo, no puede dejarte. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa. En la quietud de tu presencia puedes sentir tu propia realidad informe e intemporal: es la vida no manifestada que anima tu forma física. Entonces puedes sentir la misma vida en lo profundo de los demás seres humanos y de las demás criaturas. Miras más allá del velo de la forma y la separación. Esto es alcanzar la unidad. Esto es amor.

Aunque es posible tener breves atisbos, el amor no puede florecer a menos que estés permanentemente liberado de la identificación mental y tu presencia sea lo bastante intensa como para haber disuelto el cuerpo-dolor o hasta que puedas, al menos, mantenerte presente como observador. De ese modo, el cuerpo-dolor no podrá arrebatarte el control y destruir el amor.

Eckhart Tolle

"Practicando el Poder del Ahora"

CUALIDADES FEMENINAS/EXPERIENCIA FEMENINALa mujer ha sufrido mucho porque la mente femenina también ha padecido mucho. L...
16/02/2025

CUALIDADES FEMENINAS/
EXPERIENCIA FEMENINA
La mujer ha sufrido mucho porque la mente femenina también ha padecido mucho. La mujer ha estado muy oprimida porque también su mente femenina lo ha estado. Siglos y siglos de opresión, de explotación, de represión; se ha practicado mucha violencia contra la mujer. Naturalmente, se ha vuelto astuta. Ciertamente, ha desarrollado su ingenio inventando sutiles métodos para torturar a los hombres. Es natural. Esa es la forma de actuar de los débiles. Quejándose, protestando –así es como ellos funcionan. A menos que comprendas esto, no podrás superarlo.
La mujer es frágil. Esa es su condición. Tiene una mayor armonía que el hombre. Es más musical, más rítmica que el hombre. Otra cosa: el hombre la ha estado aleccionando en cierta manera; le ha inculcado una mente determinada que no le permite deshacerse de su esclavitud. Esto viene siendo así desde hace tanto tiempo que la ha penetrado hasta los mismos huesos. Ella lo ha aceptado.
Pero la libertad es tal que, ocurra lo que ocurra, permaneces enfocado en ella. Nunca puedes perder el deseo de ser libre, porque ese es también el deseo de ser religioso, de ser divino. La libertad continúa siendo el objetivo, suceda lo que suceda.
Por tanto, ¿qué hacer cuando no existe manera alguna de sublevarse dado que la sociedad completa es machista? ¿Cómo luchar contra ello? ¿Cómo preservar un poquito de dignidad? La mujer se ha vuelto astuta y diplomática. Empieza a hacer cosas que directamente no son un ataque, pero sí indirectamente. Lucha con el hombre de forma sutil.
Ahí quedan siglos y siglos de indignidad y humillaciones. Puede que tu hombre no te haya hecho nada malo, pero él es la representación de todos los hombres. No puedes olvidarlo. Amas al hombre, a este hombre, pero no puedes amar la organización que los hombres han creado. Puedes amar a este hombre pero no puedes perdonar al hombre como tal. Y cuando miras a ese hombre, allí descubres la mente machista, y empiezas otra vez.
Esto es verdaderamente inconsciente. Crea una cierta neurosis en las mujeres. Las mujeres son más neuróticas que los hombres. Es natural, porque viven en una sociedad machista, confeccionada por y para los hombres, y ellas tienen que vivir en ella, amoldarse a ella. Tienen que amputarse muchas de sus partes, de sus miembros –miembros vivos- para ceñirse al papel mecánico que les es dado por el hombre. Se resisten, luchan. Y de esta continua lucha surge una cierta neurosis. En esto consiste ser una “insidiosa”.
Sé que existen situaciones en las que dos personas no están de acuerdo, pero eso es parte del crecimiento. No puedes encontrar a nadie que esté completamente de acuerdo contigo. Especialmente los hombres y las mujeres están en desacuerdo porque sus mentes son diferentes, su actitud ante las cosas es completamente distinta. Funcionan desde centros distintos. Por eso es absolutamente natural que no se pongan de acuerdo con facilidad, pero no hay nada malo en ello. Y cuando aceptas a una persona y la amas, también amas sus discrepancias. No empiezas a pelear, a manipular; intentas comprender el punto de vista del otro. E incluso si no puedes estar de acuerdo, al menos puedes aceptar estar en desacuerdo. Pero, aún así, perdura este profundo y sutil acuerdo: “Está bien, estamos de acuerdo en discrepar. Sobre este punto no vamos a llegar a un acuerdo –muy bien- pero no hay ninguna necesidad de pelear”.
El hombre es más argumentador. Hasta aquí las mujeres lo han aprendido: que si pasas por la argumentación, él ganará. Por eso no discuten, pelean. Se enfadan, y lo que no puedan hacer mediante la lógica, lo hacen a través de la ira. Lo sustituyen con el enfado, y, desde luego, el hombre acepta pensando: “¿Por qué crear tanto problema de una cosa tan pequeña?”. Pero esto no es un acuerdo y funcionará como un muro entre los dos. Escucha sus argumentos. Existen posibilidades de que esté en lo cierto –porque la mitad del mundo, el mundo exterior, el mundo objetivo, tiene que ser enfocado desde la razón. Por tanto, cuando se trate de una cuestión del mundo exterior existen más posibilidades de que el hombre tenga razón. Pero cuando sea un asunto del mundo interior, la mujer tiene más posibilidades de estar en lo cierto, porque allí no se necesita la razón. Así pues, si vas a comprar un coche, escucha al hombre, y si vas a elegir una iglesia, escucha a la mujer.
Hombre y mujer tienen que llegar a una cierta comprensión de que, en cuanto a lo que concierne al mundo de los objetos y las cosas, el hombre es más propenso a estar en lo cierto y ser más exacto. Él funciona mediante la lógica; es más científico, más occidental. Cuando la mujer actúa intuitivamente es más oriental, más religiosa. Es más probable que su intuición la lleve por el camino correcto. Así, si te diriges hacia una iglesia, sigue a tu mujer. Ella tiene un sentido más preciso para las cosas del mundo interior. Y si amas a una persona, poco a poco, llegas a comprenderlo, y surge un pacto tácito entre los dos amantes: quién va a tener razón en qué.
Y el amor es siempre comprensión.
Tanto la mente femenina como la mente masculina pueden revelar muchos misterios: pero así como existe conflicto entre la ciencia y la religión, también lo hay entre hombre y mujer. Se espera que un día hombre y mujer se complementen en lugar de chocar entre ellos, pero ese día será el mismo que la ciencia y la religión también se complementen entre ellas. La ciencia escuchará comprensivamente lo que la religión diga, y la religión lo hará con la ciencia. Y no habrá abusos, porque los campos son absolutamente distintos. La ciencia se dirige hacia el exterior, y la religión hacia el interior.
Las mujeres son más meditativas, los hombres más contemplativos. Ellos pueden pensar mejor.
Bien; cuando sea necesario pensar, escucha al hombre. Las mujeres pueden sentir mejor. Cuando sea necesario sentir, escucha a la mujer. Y ambos, sentir y escuchar, hacen de la vida un todo. Así pues, si realmente os amáis, os transformaréis en un símbolo del yin/yang. ¿Has visto el símbolo chino del yin/yang? Dos peces casi encontrándose y fundiéndose el uno con el otro en un movimiento profundo, completando el círculo de la energía. Hombre y mujer, femenino y masculino, día y noche, trabajo y descanso, pensamiento y sentimiento; no son antagónicos entre sí, son complementarios. Y si amas a una mujer o a un hombre, ambos engrandecéis enormemente vuestros seres. Os completáis.
Oshomensaje

"NI MASCULINO NI FEMENINO"La consciencia no es ni masculina ni femenina, porque no le pertenece al cuerpo; está suspendi...
16/02/2025

"NI MASCULINO NI FEMENINO"
La consciencia no es ni masculina ni femenina, porque no le pertenece al cuerpo; está suspendida por encima del cuerpo. La gente viene a mí y me pregunta: “¿Dónde está localizada la consciencia?”. No puede localizarse, porque no forma parte del cuerpo. Está suspendida en algún lugar por encima de ti. No se encuentra exactamente en el cuerpo, no puede ser ubicada. Y una vez que lo percibas, tú también estás suspendido sobre tu cuerpo. Tú no estás en el cuerpo –este es el significado de la palabra inglesa “éxtasis”. Éxtasis quiere decir estar fuera de uno mismo, ecstasy –estar fuera.
Cuando eres consciente, te vuelves extático. Estás fuera de ti mismo. Te transformas en un observador en las alturas.
No existe una consciencia correcta porque no hay ninguna posibilidad de una consciencia equivocada.
La consciencia es correcta. Por tanto, no preguntes qué es una consciencia correcta, simplemente pregunta qué es la consciencia. La consciencia es simple, muy inocente. Todo el mundo la tiene, por tanto, no es una cuestión de conquista. Ya la posees.
Cuando ves la puesta de sol, ¿no te das cuenta? Cuando ves una rosa, ¿no te das cuenta? Aprecias la bonita puesta de sol, percibes su belleza de la rosa; todo lo que necesitas es poner tu atención en tu consciencia también. Esto es lo único que tienes que añadir, el único refinamiento.
Eres consciente de los objetos. Tienes que ser consciente de tu subjetividad.
Todo el arte consiste en cómo funcionar desde la parte femenina de la mente, porque lo femenino está unido al Todo y lo masculino no está unido con el Todo. Lo masculino es agresivo, lo masculino está constantemente en lucha –lo femenino está continuamente en rendición, en profunda confianza. Por eso el cuerpo femenino es tan bello, tan redondo. Tiene una inmensa confianza y una gran armonía con la naturaleza. La mujer vive en profunda rendición –el hombre está siempre peleando, enojado, haciendo esto y aquello, tratando de demostrar algo, intentando llegar a ninguna parte. La mujer es feliz, no intenta llegar a ninguna parte. Pregunta a las mujeres si les gustaría ir a la Luna. Simplemente se quedarán asombradas. ¿Para qué? ¿Con qué motivo? ¿Por qué tomarse semejante molestia? El hogar es perfectamente válido. La mujer no está interesada en saber qué está pasando en Vietnam, en Corea o en Israel. A lo sumo, le interesa saber qué pasa en el vecindario, o como mucho, en quién se ha enamorado de quién, quién se ha escapado con quién… en los cotilleos, no en la política. Está más interesada en lo inmediato, aquí y ahora, y esto le da una armonía, una gracia. El hombre está tratando continuamente de demostrar algo, y si quieres demostrar, desde luego que tienes que luchar, competir y acumular.
OshoConciencia Femenina, Experiencia Femenina.

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