16/04/2026
Hoy, en el Día Internacional de la Voz, levanto la mía para crear conciencia sobre una condición poco conocida pero profundamente real: la disfonía espasmódica.
La voz es más que sonido. Es identidad, emoción, conexión. Quienes vivimos con trastornos de la voz sabemos lo retador que puede ser expresarnos cuando el cuerpo no coopera. Por eso, este día es una invitación a escuchar con el corazón, a comprender que no todas las voces suenan igual, pero todas merecen ser respetadas. Y aun con los desafíos, sigo aquí: comunicando, creando, viviendo, aprendiendo a honrar mi proceso y a no avergonzarme de mi sonido.
Si conoces a alguien con dificultades vocales, regálale paciencia, tiempo y empatía. La voz no define nuestro valor, pero sí merece ser cuidada y celebrada.