03/06/2026
Ayer mi hija me dijo algo que me hizo sonreír:
“Mami, parece que ya no tenés TDAH.”
Y no.
Sigo teniendo TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) y TEA (trastorno del espectro autista).
Lo que pasa es que hoy estoy más regulada.
Duermo mejor.
Entreno.
Tomo agua.
Como suficiente proteína.
Intento estar presente.
Medito.
Cuido mis amistades.
Trabajo mi espiritualidad.
Aprendo a respetar mis límites.
Y eso cambia muchísimo cómo se expresa mi neurodivergencia.
Porque ser neurodivergente no significa vivir desregulada para siempre.
No significa estar condenada al caos.
No significa que no puedas sentir paz.
Significa que tu cerebro necesita apoyos diferentes.
Y cuando le das esos apoyos, muchas veces aparece una versión de vos que siempre estuvo ahí, pero que estaba agotada, inflamada, sobreestimulada o sobreviviendo.
La neurodivergencia no desaparece.
Pero una vida que acompaña a tu cerebro puede cambiarlo todo. ❤️