18/04/2026
Un grito desesperado de una adolescencia SOLITARIA
¿Qué está pasando en los colegios?
Hoy vemos situaciones que nos preocupan profundamente, mensajes que anuncian supuestos tiroteos en escuelas, amenazas escritas en baños o difundidas en redes sociales.
Aunque algunos lo consideren una broma, esto no es un juego y refleja una realidad que venimos advirtiendo desde hace tiempo.
Muchas veces, estas amenazas no son solo actos impulsivos.
Son gritos silenciosos de adolescentes que se sienten solos, incomprendidos o invisibles, en un mundo donde la violencia se ha vuelto parte del entretenimiento cotidiano.
Nuestros niños y adolescentes están creciendo expuestos a videojuegos violentos como Free Fire y otros juegos de disparos, redes sociales llenas de contenido agresivo, influencers "masivos" que naturalizan malas palabras, racismo, gordofobia, burlas, humillaciones y que muchas veces denigran a otros por ser pobres, idealizando el dinero como sinónimo de éxito y felicidad.
Eso también es violencia.
Se suma además la presencia constante de retos virales peligrosos, la idealización de la cultura narco —donde las armas, el poder y el dinero fácil se presentan como modelos de vida— y contenidos donde el maltrato y el sufrimiento animal se utilizan como entretenimiento o desafío.
Cuando un niño se acostumbra a ver dolor —ya sea hacia personas o animales— sin consecuencias, puede volverse menos sensible frente al sufrimiento ajeno.
Todo esto, cuando ocurre sin supervisión adulta, puede generar desensibilización frente a la violencia, impulsividad y dificultades emocionales.
Lo dijimos muchas veces y hoy repetimos de nuevo,
Revisar el celular no es invadir la PRIVACIDAD. Es PROTEGER.
📱 Un adolescente sigue siendo menor de edad y no debe manejar solo el acceso a redes sociales, videojuegos o contenidos digitales.
Debemos controlar qué ven nuestros hijos.
Es evidente que muchas de estas conductas, como amenazas escolares, pueden estar vinculadas a retos virales que circulan en redes sociales, donde los adolescentes participan sin comprender las consecuencias reales de sus actos.
Hoy en día, muchos niños pasan horas consumiendo violencia como entretenimiento, sin filtros ni acompañamiento.
Debemos estar atentos a señales como:
• Irritabilidad cuando se les retira el celular
• Uso excesivo de videojuegos violentos
• Interés constante por armas o violencia
• Burlas o indiferencia frente al dolor de otros o de animales
• Aislamiento o cambios de conducta
• Insensibilidad frente al sufrimiento ajeno
Esto no es solo un problema de tecnología.
Es un problema de falta de acompañamiento adulto en un mundo digital cada vez más agresivo.
Hoy más que nunca, nuestros niños necesitan:
Presencia. Límites. Supervisión. Diálogo.
Porque proteger a un hijo no es desconfiar de él…
es cuidar su salud mental, su seguridad y su futuro.