Consultorio Nutricional

Consultorio Nutricional -Nutricion
-Odontología

⛴️  🇨🇭
26/03/2022

⛴️ 🇨🇭

  🥃🇨🇭
25/03/2022

🥃🇨🇭

🇨🇭🚶
04/03/2022

🇨🇭🚶

26/01/2015

Diez reglas básicas para perder peso
Pequeños errores son capaces de poner en riesgo grandes esfuerzos para bajar de peso. Pero siguiendo simples reglas se puede alcanzar el éxito sin sufrimiento. La clave es realizar ejercicio moderado, llevar un registro de lo que se come, leer bien las etiquetas de los productos, y consumir con moderación ciertos grupos de alimentos. Aquí, diez consejos claves que te ayudarán a verte y sentirte mejor.

1. Tomar mucha agua
Los expertos recomiendan consumir no menos de ocho vasos diarios, lo que equivale a dos litros. Al margen de esta recomendación general, tomar agua produce sensación de saciedad sin incorporar calorías, de modo que es un punto clave para quienes batallan contra los kilos de más. Y, además, según investigaciones recientes de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), también ayuda a perder peso, ya que implica un mayor gasto energético, en especial si el agua está fría.

2. Caminar 30 minutos por día
Realizar caminatas a paso firme de manera ininterrumpida durante media hora ayuda a mantenerse en forma. A su vez, se trata de una buena costumbre para la salud cardiovascular y, también, para la de la estructura ósea, ya que favorece el movimiento de las articulaciones. Por otra parte, sirve para mantener erguidas la espalda y la columna vertebral.

3. Moderar el consumo de alcohol
Las bebidas espirituosas aportan una gran cantidad de “calorías vacías”, es decir que engordan sin nutrir. Es por eso que los distintos planes alimentarios recomiendan reducir su consumo. Unos 200 mililitros de cerveza contienen 95 calorías; otra cantidad igual de whisky alcanza las 294. No es fácil moderarse con la bebida, pues su consumo genera dependencia. Pero, además, el alcohol hace engordar mucho porque aporta demasiada energía de golpe, que al no ser quemada de inmediato es almacenada en forma de grasa.

4.Comer al menos seis veces al día
Salir de casa por las mañanas sin desayunar o irse a dormir sin comer no son comportamientos recomendables si lo que se busca es bajar de peso. Por el contrario, los nutricionistas sugieren realizar un mínimo de seis comidas diarias, respetando horarios. Además de las cuatro comidas “fuertes” (desayuno, almuerzo, merienda y cena), se agregan dos denominadas “colaciones”, que pueden consistir en frutas, yogures, etc. La razón por la que se recomienda este esquema es que, al ingerir alimentos, el organismo se activa y gasta calorías. En cambio, al comer menos veces, entra en reposo y el metabolismos se enlentece.

5. Con qué acompañar el almuerzo y la cena
Los nutricionistas se valen de algunos trucos para generar saciedad y, así, poder reducir las porciones de alimentos como carnes o pastas. En concreto, sugieren consumir un caldo bajo en grasas antes del almuerzo o la cena. Además, recomiendan acompañar el plato principal con una ensalada bien colorida. Mediante estas dos estrategias se logra paliar el hambre sin sumar demasiadas calorías.

6. Evitar acompañar las comidas con pan
Los expertos en nutrición desaconsejan erradicar el pan de los planes alimentarios, ya que –al igual que el arroz, la pasta y otros carbohidratos– su consumo es necesario para que el cuerpo funcione. Lo que sí sugieren es dejar de acompañar el almuerzo y la cena con pan, pues en muchas ocasiones aporta más calorías que el propio plato principal.

7. Llevar un registro de lo que se ingiere
Anotar todo lo que se ingiere durante el día es algo muy aconsejable, según los especialistas en descenso de peso. De esta forma no sólo el nutricionista puede corroborar si el plan alimentario necesita un ajuste, sino que es una manera de controlar lo que se come: el paciente se ve impelido a reflexionar antes de ingerir de más y aprende a diferenciar el hambre de la ansiedad. Se sugiere destinar un cuaderno exclusivamente para estas anotaciones.

8. Cuidado con los alimentos “light” o “diet”
Se debe aprender a reconocer cuáles son los verdaderos “alimentos light” que ayudan a mantener el peso. Según el nutricionista argentino Silvio Schraier, un error habitual es pensar que los “alimentos diet” son bajos en calorías, cuando en realidad el término dietético no significa necesariamente “no engordante”, sino “variante de lo normal”. Un ejemplo son los productos libres de gluten para los celíacos. Además, los comestibles “light” pueden ser tramposos, porque a veces tienen apenas un 30% menos de calorías que la versión “regular” de ese mismo producto; de modo que, si un producto es hipercalórico, su versión light también lo será.

9. Evitar las dietas extremas
Diversos estudios coinciden en que los planes alimentarios que indican ingerir entre 400 y 800 calorías diarias no sólo ponen en riesgo la salud, sino que, a la larga, generan el llamado “efecto rebote”, recuperando los kilos perdidos e, incluso, algunos de más. Los expertos tampoco recomiendan dietas en las que se eliminen grupos completos de alimentos (por ejemplo, las harinas). En su lugar, proponen planes balanceados –acompañados siempre de actividad física–, a fin de que puedan ser sostenidos en el largo plazo.

10. No pasarse con el aceite
Las ensaladas son un “must” de las dietas. Sin embargo, si se condimentan con demasiado aceite, es posible que incluso éstas nos hagan engordar más que un plato de pastas con salsa baja en grasas. Una cucharada de 15 centímetros cúbicos aporta 135 calorías, por lo que ésa debería ser la medida justa. De todas formas, es preciso tener en cuenta que tampoco debe erradicarse el condimento de los vegetales, ya que sus grasas son necesarias para que el organismo funcione.

DEJAR DE COMER ENGORDASALTARSE UNA COMIDA NO ES UNA FORMA DE HACER DIETA. SOLO CONSEGUIREMOS COMER MÁS EN LA SIGUIENTE Y...
12/11/2014

DEJAR DE COMER ENGORDA
SALTARSE UNA COMIDA NO ES UNA FORMA DE HACER DIETA. SOLO CONSEGUIREMOS COMER MÁS EN LA SIGUIENTE Y GENERAR MAYOR CANTIDAD DE INSULINA CON EL CONSIGUIENTE AUMENTO DE PESO
Pasa muy a menudo. “Hoy no ceno y así compenso las carnitas y los tacos del mediodía”. “Mejor no desayuno que no tengo tiempo, ya comeré algo de la máquina en la oficina a media mañana”. Porque queremos hacer algo de dieta, porque tenemos prisa y no hay tiempo de sentarse a la mesa o incluso porque no tenemos hambre en ese momento, que levante la mano quien no se haya saltado una comida por cualquiera de estos motivos en alguna ocasión.

Pese a que todo el mundo sepa que ésta no es la mejor de las opciones, ni desde luego la más sana, lo cierto es que desconocemos los efectos inmediatos que tiene para el organismo la decisión de pasar de desayunar o comer.

La reacción inmediata del cuerpo es obtener las calorías que precisa, utilizando reservas de azúcar almacenado (glucógeno).
El cuerpo dispone de reservas en forma de glucógeno en hígado, músculos y riñón así como en la grasa subcutánea (panículo adiposo) y visceral. Cuando se agotan dichas reservas de azúcares, el cuerpo comienza a quemar grasas. A corto plazo, las reservas de glucógeno son suficientes para generar energía (calorías) durante al menos 24 horas en la mayoría de personas sanas”, explica el doctor Juan Ybarra, endocrino y miembro de la plataforma TopDoctors.es.

Pero no cantes victoria. Pese a que si nos saltamos una comida y el cuerpo necesita energía, tirará de la grasa almacenada, eso no se traduce en que vayas a adelgazar por sacrificar la cena (por no hablar de la ansiedad que pasarás si tienes hambre y el mal humor que se te puede poner). Cada vez que comemos algo segregamos una pequeña dosis de insulina que nos ayuda a controlar el peso.

“Si nos saltamos una comida, lo que ocurre es que la siguiente la hacemos mucho más copiosa y segregamos una dosis de insulina mucho mayor, y esa hiperglucemia genera un aumento de peso”, advierte la doctora Carmen Martín, nutricionista de la Clínica Francesa Dray.
Y toma nota de otra puntualización: La propia actividad de comer y digerir, la metabolización de los alimentos, hace que se quemen calorías, “por lo que, si la ingesta es pequeña, el gasto calórico es mayor. Por eso se recomienda hacer dos comidas pequeñas entre horas”, apunta la doctora. Al digerir los alimentos consumimos calorías y obtenemos saciedad.

Tirar de ayuno de buenas a primeras tiene además efectos sobre el sistema nervioso. Cada vez que nos saltamos una comida se produce una hipoglucemia en el cuerpo, como la glucosa es la principal fuente de energía del cerebro, se pueden producir mareos y dolores de cabeza inmediatos.

Así que, eso que escuchamos miles de veces de que lo más saludable son cinco comidas al día (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena), no se trata de mera tradición cultural. Esta distribución garantiza, en la mayoría de las personas, no tener hambre y mantener el peso corporal constante. La glucosa circula en sangre durante un máximo de seis horas, lo que suele coincidir con el tiempo que se deja pasar entre una comida y otra.

Y por si aún no te convence, queda añadir que existe evidencia indirecta que demuestra que la mayoría de personas con exceso de peso comen solo dos o tres veces al día y además dejan pasar muchas horas entre cada ingesta.

Los 10 alimentos más eficaces para bajar el colesterolAvena, cebada y otros granos integrales, legumbres, berenjena o fr...
16/09/2014

Los 10 alimentos más eficaces para bajar el colesterol

Avena, cebada y otros granos integrales, legumbres, berenjena o frutos secos son algunos de los alimentos considerados "anticolesterol"

colesterol2

El colesterol en exceso, definido como hipercolesterolemia, es bien conocido por su problemática para la salud coronaria y por considerarse un factor de riesgo de infarto e ictus, entre otros episodios vasculares. Los mensajes para la prevención de este trastorno se dirigen más a difundir los alimentos contraindicados, cuyo consumo regular aumenta los niveles plasmáticos de colesterol. El mensaje positivo necesario es promocionar los alimentos aliados, que por su composición química y en función de un consumo ordinario y en una cantidad específica ayudan a controlarlo.

Una lista elaborada por la Harvard Medical School incluye los diez alimentos considerados como los más eficaces para ayudar a bajar el colesterol. Forman parte de ella desde las nueces y el pescado azul a otros alimentos menos reconocidos como la berenjena, la avena, la okra y algunas frutas.

La Fundación Española del Corazón contribuye en el ámbito formativo e informativo con la publicación on line de dos semanas de menús adecuados para quienes tienen hipercolesterolemia. En las distintas comidas de cada día deberían estar presentes los alimentos "aliados", combinados con el resto de los que conforman la dieta.

Los diez alimentos "anticolesterol"

Avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres, la berenjena y la okra, los frutos secos, los aceites vegetales (se podría destacar el aceite de oliva), frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos, la soja, el pescado graso y, en caso preciso, los alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles y los suplementos de fibra se incluyen en la lista de los alimentos "anticolesterol".

El mayor interés para el consumidor es conocer los componentes de los alimentos y los modos por los que estos son capaces de reducir el colesterol plasmático y, al mismo tiempo, aprender maneras de consumirlos, con el fin de integrarlos de forma habitual en los menús diarios.

La avena. Aúna en su composición un conjunto de sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol, fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la lecitina.
Ideas para consumir avena: la forma tradicional de comer avena es en copos, mezclada con frutas, leche o yogur. Los copos de avena sirven también para espesar cremas y purés y para dar sabor y consistencia a una sopa de verduras.
La cebada. La cebada comparte con la avena su riqueza en un tipo de fibra soluble, los betaglucanos, que han demostrado ser eficaces en la reducción del colesterol-LDL, el perjudicial. Los efectos hipocolesterolemiantes del consumo de avena o cebada como alimento han sido poco evaluados; sí está más estudiado el efecto de los concentrados de betaglucano. Nuevas investigaciones se centran en el tocotrienol, una forma de vitamina E con potente efecto antioxidante, localizado en las cáscaras de los granos de cebada, avena y arroz, en este último cereal integral, es más abundante. Los ensayos clínicos con sendos compuestos se han realizado en forma de complemento dietético, no como alimento, si bien los consumidores habituales de arroz integral, de avena y de pan integral o de salvado, se beneficiarán de estos efectos.
Ideas de platos con cebada: a la cebada en grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz, aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este saludable cereal son una menestra de verduras salteada con cebada, en ensalada con arroz salvaje, calabacín y bonito o en sopa con lentejas.
Las legumbres. Algunos fitoquímicos de las leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las dislipemias.
Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el humus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.
La berenjena, la okra y frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos. El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces. La okra es una hortaliza poco o nada conocida en nuestro entorno, que destaca por su riqueza en fibra soluble y mucílagos. Se come cocida, cruda en ensalada o deshidratada.
Los frutos secos, en particular las nueces. Las nueces suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles, ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.
Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas apetitosas de incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar de frutos secos (cacahuete, avellana, semillas de sésamo), preparar dulces y postres que los lleven (bizcochos, magdalenas, compotas).
Los aceites vegetales, entre los que destaca el aceite de oliva. Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores.
Idea sana: disponer en la despensa siempre de una botella de aceite de oliva virgen extra, el tipo de aceite de mayor calidad nutricional, y emplear un poco cada día para aliñar las ensaladas y las verduras, acompañar al pan tostado del desayuno, etc.
La soja. El consumo habitual de soja como leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL), lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.
Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o guisada, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud de derivados como los brotes germinados de soja, la bebida de soja, el tofu, el tempeh, el tamari o salsa de soja, el seitan -que por su aspecto se conoce como "carne vegetal"- o el miso o pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y cuerpo a sopas o cremas.
El pescado graso. Los pescados azules tienen de media unos diez g de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA (eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.
Ideas para ingerir omega-3: los expertos nutricionistas aconsejan un consumo de pescado azul fresco de dos a tres veces por semana, de 140 g por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas, atún, bonito, salmón, verdel o chicharro.

ALIMENTOS ENRIQUECIDOS

Los alimentos enriquecidos o los complementos dietéticos con esteroles y estanoles y con fibra se pueden contemplar como coadyuvantes del tratamiento dietético para el control de la hipercolesterolemia límite o moderada (entre 200 y 249 mg/dl), siempre bajo asesoramiento facultativo. Conviene saber que al tomarlos no siempre se resuelve el problema y que se deben hacer analíticas periódicas para comprobar la evolución de la dislipemia.

Razones para comer fruta sobran y más en verano (que apetece más). Del Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, q...
12/09/2014

Razones para comer fruta sobran y más en verano (que apetece más). Del Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que se celebra en Barcelona, nos llega un argumento más para aumentar su consumo: comer fruta reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) hasta en un 40%. La ECV, incluyendo la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular, es la principal causa de muerte en el mundo.

Los resultados de los siete años de seguimiento de casi medio millón de personas en el 'China Kadoorie Biobank' encontraron que cuanta más fruta come una persona, más disminuye su probabilidad de sufrir una de estas patologías. Según la experta que ha presentado los resultados de la investigación, la doctora Du Huaidong, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), “mejorar la dieta y el estilo de vida es fundamental para rebajar el riesgo de enfermedad cardiovascular en la población general”.

El estudio incluyó a 451.681 participantes sin antecedentes de ECV y sin tratamiento antihipertensivo de diez áreas diferentes de China, cinco rurales y cinco urbanas. Durante el periodo de seguimiento de siete años, hubo 19.300 casos de CI y 19.689 accidente cerebrovascular (14.688 isquémicos y 3.562 hemorrágicos). Aproximadamente, el 18% de los participantes consumía fruta diariamente y el 6,3%, nunca tomaba fruta. La cantidad media de fruta consumida por los consumidores diarios fue de 1,5 porciones (alredecor de 150 gramos).

Los científicos descubrieron que en comparación con los individuos que nunca comieron fruta, los que sí la tomaron diariamente redujeron su riesgo de ECV entre un 25 y un 40% (en torno al 15% de CI, alrededor del 25% para el ictus isquémico y un 40% para el accidente cerebrovascular hemorrágico).

Se observó una relación dosis-respuesta entre la frecuencia de consumo de frutas y el riesgo de enfermedades cardiovasculares. "Nuestros datos muestran claramente que el consumo de fruta fresca puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, incluyendo la enfermedad isquémica del corazón y los accidentes cerebrovasculares (la apoplejía hemorrágica en particular) Y no sólo eso, sino que cuanto más fruta se come, más disminuye el riesgo de ECV, lo que sugiere que comer más fruta es más beneficioso que comer poca o ninguna pieza de fruta", resume Du. Más fruta, mejor presión sanguínea Los investigadores también vieron que las personas que consumían más fruta a menudo tenían una presión sanguínea significativamente más baja. Comer diariamente frutas se asoció con una presión sistólica/diástolica de 3,4/4,1 mmHg más baja en comparación con quienes no toman nunca fruta.

En un análisis separado, los expertos examinaron la asociación del consumo de la fruta con la mortalidad total y la mortalidad cardiovascular en más de 61.000 pacientes del 'China Kadoorie Biobank' que tenían ECV o hipertensión al comienzo del estudio.

Encontraron que, en comparación con aquellos que nunca comen fruta, los consumidores diarios de fruta redujeron su riesgo general de muerte en un 32% y sus probabilidades de morir por cardiopatía isquémica en un 27% y por accidente cerebrovascular, en un 40%. Zhengming Chen, investigador principal de 'China Kadoorie Biobank’, afirma que “muchas poblaciones occidentales han experimentado una rápida disminución de la mortalidad por ECV durante las últimas décadas, especialmente por accidente cerebrovascular desde principios de 1950, por razones que aún no se explican completamente.

Mejorar la ingesta de fruta fresca puede haber contribuido de manera importante a la disminución”. Los científicos concluyen: "Nuestros resultados muestran el beneficio de comer fruta en la población general sana y en pacientes con enfermedades cardiovasculares e hipertensión. El consumo de frutas es una manera efectiva de reducir el riesgo de ECV y no debe ser considerado sólo como algo que 'podría ser útil’”.

11/09/2014

-Nutricion
-Odontología

Dirección

Albert Einstein 216 Calle Cnel Ibarrola
San Lorenzo

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Consultorio Nutricional publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Empresa

Enviar un mensaje a Consultorio Nutricional:

Compartir