09/09/2026
🖤 El duelo no es olvidar. Tampoco es dejar de querer.
Cuando perdemos a alguien importante, nuestro cerebro y nuestras emociones necesitan tiempo para adaptarse a una realidad que cambió.
Por eso, durante el duelo podemos sentir tristeza, vacío, rabia, culpa, cansancio, dificultades para dormir o concentrarnos, cambios en el apetito… Incluso podemos tener un día en el que nos sintamos bien y, al siguiente, una canción, un olor o un recuerdo vuelva a despertar el dolor.
Y esto es importante: tener un momento de alegría no significa que hayas dejado de extrañar a quien perdiste. El duelo no avanza en línea recta.
Tampoco existe una fecha exacta en la que tengas que “superarlo”. Cada persona procesa las pérdidas de una manera diferente.
Pero hay una diferencia que debemos conocer: el duelo y la depresión no son lo mismo, aunque puedan compartir algunos síntomas. Cuando el sufrimiento se vuelve persistente, muy intenso, incapacitante o afecta de manera importante la vida cotidiana, es necesario valorar qué está ocurriendo y buscar ayuda profesional.
A veces, sanar no significa dejar atrás a quien perdimos.
Significa poder llevar ese vínculo y ese recuerdo de una manera diferente, mientras poco a poco volvemos a construir nuestra propia vida.
🌿 No tienes que olvidar para seguir viviendo.
¿Has vivido un duelo que te haya enseñado algo sobre ti mismo? Te leo en los comentarios.
Psiquiatría Clara y Humana
Información para comprender nuestra mente sin miedo, sin estigmas y sin simplificar lo complejo.