02/19/2026
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Cada vez que empiezo a ver progreso en mi entrenamiento, mi cuerpo de alguna forma me recuerda que vivo con don Hashimoto.
Hay semanas en las que tengo las pilas puestas y otras en las que la inflamación, el cansancio, el estrés, el ciclo hormonal o simplemente la vida me dicen, quieta en primera y hasta en reversa.
Años atrás, eso me frustraba.
Sentía culpa, rabia y la idea se estame fallando. Volver a empezar era toda una odisea.
Gracias a la vida me hice caso y a pesar de mi trayectoria profesional, decidí darle un vuelco a todo y volver a la U. Estudiar Nutrición desde cero, (toda la carrera) que cosa tan dura pero tan enriquecedora. Sumándole filosofía y psicología, he podido armarme un espacio propio que va creciendo.
Entendí que con Hashimoto (y con cualquier desequilibrio hormonal), todo pesa el doble:
El estrés, el sueño, la inflamación, las deficiencias nutricionales y la carga de vida influyen directamente en tu energía, tu metabolismo y tu capacidad de recuperarte.
No te obligues: escúchate, adáptate.
Agradece profundamente los días en los que puedas entrenar.
El bienestar no tiene que ser un impuesto mental de extrema disciplina. Se trata de aprender a trabajar con tu biología.
Y si tú también sientes que tu energía sube y baja, que tu cuerpo no responde como antes, que te esfuerzas pero algo no se siente en equilibrio…
Tal vez no necesitas más fuerza de voluntad.
Tal vez tu cuerpo necesita soporte nutricional y hormonal.
En muchos casos, nutrientes clave como:
• Selenio
• Zinc
• Vitamina D
• Magnesio
• Omega-3
• Soporte para el eje estrés-tiroides
Pueden marcar una gran diferencia cuando se usan de forma personalizada.
Ese es el enfoque de la nutrición funcional:
Encontrar lo que tu cuerpo necesita para volver al equilibrio.
Si te identificas con esto, estoy aquí para ayudarte a entender qué suplementos y estrategias pueden apoyarte según tu caso.
Sanar no es exigirte más. Es darle a tu cuerpo lo que necesita para adaptarse mejor. Para Vivir en calma.