08/22/2026
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💔 “Ahora estaremos juntas…”
En Cranston, Rhode Island 🇺🇸 , Alexandra Straccia, una joven de 21 años con autismo severo, no verbal y que necesitaba cuidados constantes, murió presuntamente a manos de su madre, Anna Maria Angelosanto, de 62 años, la mujer que la había cuidado durante toda su vida.
Anna atravesaba graves problemas económicos y enfrentaba la posibilidad de perder su vivienda. Según las autoridades, habría dado a Alexandra una sobredosis de sus medicamentos con la intención de después quitarse la vida.
Pero Anna sobrevivió.
Detrás de esta tragedia queda una historia dolorosa que también obliga a mirar una realidad de la que pocas veces se habla: el agotamiento de quienes dedican su vida entera al cuidado de una persona que depende completamente de ellos.
Nada puede justificar la muerte de Alexandra. Ella era una joven vulnerable que merecía vivir, estar protegida y recibir todo el apoyo que necesitaba.
Pero esta historia también deja preguntas difíciles.
¿Qué pasa cuando una madre envejece y sigue siendo la cuidadora principal? ¿Qué sucede cuando faltan los recursos, el dinero, una red de apoyo o simplemente alguien que diga: “yo te ayudo”?
Muchas familias viven con un miedo silencioso: ¿qué será de mi hijo cuando yo ya no esté o cuando ya no tenga fuerzas para cuidarlo?
Alexandra necesitaba que la cuidaran.
Anna también necesitaba ayuda.
Y quizá esta tragedia debería hacernos hablar mucho más de algo que casi siempre dejamos para el final:
💔 ¿quién cuida al cuidador cuando ya no puede más?