08/11/2026
¿De seguro has escuchado o sabes de alguien a quien, de un momento a otro, le cambió la vida para siempre?
Recuerdo una historia que me contaron de primera mano. Una señora, madre de 3 hijos, me regaló parte de su vida y me contó esto:
Cuando ella era joven y estaba casada con el padre de sus niños —recién nacido el último—, la vida les cambió de manera drástica. Su esposo era el único proveedor del hogar y tenía un buen trabajo como chofer de tráiler, una profesión muy bien pagada. Pero un día se sintió mal y ya no pudo regresar a trabajar. El diagnóstico: enfermedad maligna en estado terminal.
Para hacer la historia corta, el señor falleció y ella con sus hijos tuvieron que vivir con una gran escasez de dinero. Me contó lo difícil que se le hacía encontrar trabajo teniendo un recién nacido, cómo la corrieron varias veces de donde rentaba por no tener con qué pagar, y cómo nadie, ni amigos ni familiares, la socorrieron.
Ahora imagina si esta historia le pasara hoy a tu familia. ¿Están preparados para enfrentar los embates de la vida? ¡Probablemente no!
El momento de actuar y crear un plan para lo imprevisto es ahora. Un seguro de vida no solo es una buena estrategia, es la tranquilidad de saber que tu familia no pasará penumbras si llegaras a faltar.