06/09/2026
THE HIERARCHY OF LIGHT
SI es posible dar al mundo un ejemplo de perfección, paz, armonía y crecimiento evolutivo. La Bandera de La Paz cuál fue creada por Nicholas Roerich representa tal digna implementaciones para todas las Naciones Unidas. Por lo tanto, se puede decir que para los “guías espirituales” de LA HERARQUIA DE LUZ, estos promueven entre líneas de acción el tomar correctas actitudes constructivas para todas las naciones.
1. La Organización de las Naciones Unidas, con su Asamblea y sus Comités, debe ser apoyada; no existe aún otra organización en que el hombre pueda cifrar sus esperanzas. Por lo tanto, él debe apoyar a las Naciones Unidas, y al mismo tiempo llevar a conocimiento de los líderes mundiales lo que hoy es necesario.
2. El público, en general, de todas las naciones, debe ser educado sobre las correctas relaciones humanas. Sobre todo, debe enseñarse a los niños y a los jóvenes a demostrar buena voluntad hacia los hombres de todas partes, cualquiera sea su raza o credo.
3. Se debe dedicar tiempo para hacer los ajustes necesarios, y la humanidad tiene que aprender a ser inteligentemente paciente; debe enfrentar con valor y optimismo el lento proceso de construir la nueva civilización.
4. Se debe desarrollar en cada país una opinión pública inteligente y colaboradora. Hacerlo, constituye un importante deber espiritual.
Requerirá mucho tiempo, pero si los hombres de buena voluntad y si las personas espirituales del mundo son muy activos, se podrá lograr en veinticinco años.
5. El Consejo Económico Mundial (o cualquiera sea el grupo que represente los recursos del mundo) debe estar libre de la política fraudulenta, de la influencia capitalista y de sus tortuosos planes; debe librar los recursos de la tierra para uso de toda la humanidad. Es una tarea larga, pero será posible cuando sean apreciadas mejor las necesidades del mundo. Una opinión pública esclarecida hará que las decisiones del Consejo Económico sean prácticas y posibles. Se debe enseñar a compartir ya colaborar en vez de practicar la codicia y la competencia.
6. Debe haber libertad para viajar a todas partes, a cualquier país y en cualquier dirección; mediante este libre intercambio, los miembros de la familia humana llegarán a conocerse mejor y se apreciarán mutuamente; los pasaportes y las visas deben desaparecer porque simbolizan la gran herejía de la separatividad.
7. Las personas de buena voluntad de todo el mundo deben movilizarse y ponerse a trabajar; el porvenir de la humanidad depende de sus esfuerzos; hay millones de personas de buena voluntad en todas partes, y --cuando se los organice y movilice-- representarán un vasto sector del público pensante.
8. Por medio del constante, persistente y organizado trabajo de las personas de buena voluntad de todo el mundo, se llegará a la unidad mundial. En la actualidad, esos hombres están en proceso de organizarse y creen que el trabajo que deben realizar es tan enorme y las fuerzas contrarias tan grandes que sus esfuerzos aislados resultan hoy inútiles para derribar las barreras de la codicia y el odio con las cuales debe enfrentarse.
Se dan cuenta que aún no existe la difusión sistemática del principio de buena voluntad, que sería la solución para los problemas del mundo, ni tienen una idea de la fuerza numérica de aquellos que piensan también como ellos. Se formulan las mismas preguntas que preocupan a las mentes de los hombres de todas partes. ¿Cómo se puede establecer el orden? ¿Cómo puede haber una distribución justa de los recursos mundiales? ¿Cómo pueden llegar a ser realidad las Cuatro Libertades y no ser simplemente bellos sueños? ¿
Cómo se puede restaurar la verdadera religión, y que modo de vida espiritual será el que gobierne los corazones de los hombres? ¿Cómo se puede establecer una verdadera prosperidad, que sea el resultado de la unidad, de la paz y de la abundancia?
En si, para ello hay un sólo camino verdadero, hacia el cual, según se ve, se orientan muchos millones de personas. Unidad y correctas relaciones humanas individuales, comunales, nacionales e internacionales, podrán ser alcanzadas mediante la acción concertada de los hombres y mujeres de buena voluntad de todos los países.
Estos hombres de buena voluntad deben encontrarse y organizarse para descubrir su potencia numérica, porque existe. Deben constituir un grupo mundial que fomente correctas relaciones humanas y eduque al pueblo sobre la naturaleza y el poder de la buena voluntad. De esta manera, crearán una opinión publica mundial tan potente y tan franca en favor del bienestar humano, que los dirigentes, los estadistas, los políticos, los comerciantes y los eclesiásticos, se verán obligados a escuchar y a cumplir la demanda. Se debe enseñar, firme y regularmente, al público en general, un internacionalismo y una unidad fundada en la simple buena voluntad y la interdependencia cooperativa.
Esto no es un programa místico o impráctico; no se desarrolla valiéndose del procedimiento de acusar, socavar y atacar, sino que hace resaltar la nueva política, por ejemplo, la que se funda en el principio del establecimiento de correctas relaciones humanas. Cuando este grupo de hombres y mujeres de buena voluntad esté formando por millones de personas, se ubicará entre explotados y los explotadores, entre los traficantes de armamentos y los pacifistas, entre las masas y sus dirigentes, sin inclinarse ni a uno ni a otro ni manifestar un espíritu partidista, ni fomentar perturbaciones políticas, religiosas, ni nutrir odios.
No será un grupo negativo sino positivo, que interpretará el verdadero significado de las correctas relaciones humanas, presentará la unicidad de la humanidad y una práctica y no teórica hermandad. La propagación de estas ideas, por todos los medios disponibles; y la del principio de buena voluntad, producirá un poderoso grupo internacionalmente organizado. Entonces la opinión pública se verá obligada a conocer el poder del movimiento. Con el tiempo la fuerza numérica de hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo será tan grande, que influenciará los acontecimientos mundiales. Su voz unificada se hará oír en de las correctas relaciones humanas.
Este movimiento está tomando impulso. En muchos países este plan ya ha la etapa del anteproyecto para la formación de un grupo de personas entrenadas en la buena voluntad, que poseen una clara percepción de los principios que deben regir las relaciones humanas en los asuntos mundiales.
El núcleo para este trabajo ya existe. Sus funciones pueden resumirse de la siguiente manera:
1. Restablecer la confianza en el mundo, para que se conozca cuánta buena voluntad organizada hoy en él existe. Exterminar las guerras injustas por poderío de petróleo y intereses malevolentes de la aristocracia.
2. Educar a las masas sobre los principios y la práctica de la buena voluntad. Las palabras “buena voluntad” son empleadas ahora por muchos partidos y grupos nacionales e internacionales.
3. Sintetizar y coordinar en un todo funcionante a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo, que reconozcan estos principios como un ideal de orientación personal y dispuestos a aplicarlos a los actuales acontecimientos mundiales o nacionales.
4. Formar en cada país listas con los nombres de hombres y mujeres de buena voluntad con los cuales se pueda contar para respaldar la unidad mundial, las correctas relaciones humanas, y la difusión de esta idea en el país que resida, a través de la prensa, la radio y las conferencias. Con el tiempo este grupo mundial deberá tener su propio periódico o revista, a través del cual se intensificará el proceso educativo y se demostrará que el principio de buena voluntad es universal y técnico.
5. Establecer en cada país, y con el tiempo en cada ciudad importante, una oficina central para proporcionar información sobre las actividades de los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo, y esas organizaciones, grupos y partidos que trabajan en líneas similares para la comprensión internacional y la correctas relaciones humanas. Así muchos descubrirán a quienes quieren cooperar con ellos, en su particular esfuerzo de promover la unidad mundial.
6. Trabajar, como hombres y mujeres de buena voluntad, con todos los grupos que postulan un programa mundial, dedicado a eliminar diferencias mundiales y disputas nacionales y a poner fin de las diferencias raciales. Cuando tales grupos trabajen constructivamente y no empleen la difamación, ni actúen en forma agresiva, ni profesen nacionalismo o partidismos agresivos, sino que los impulse la buena voluntad hacia todos los hombres, entonces se les podrá ofrecer y prestar libremente la colaboración de los hombres de buena voluntad.
No es necesario tener mucha imaginación para darse cuanta que si se trata de difundir buena voluntad y educar a la opinión pública para que desarrolle todo su poder, y si los hombres de buena voluntad son descubiertos y organizados en todos los países, se puede hacer mucho bien...
Millares de personas podrían ingresar a las filas de los hombres y mujeres de buena voluntad. Esta es la tarea inicial. El poder de un grupo así, respaldado por la opinión pública, será inmenso y alcanzará resultados extraordinarios.
De cómo utilizar el poder de la buena voluntad y cómo emplear la voluntad para establecer correctas relaciones humanas es algo que irá surgiendo paulatinamente del trabajo realizado, y enfrentará la necesidad de la situación mundial. El experto empleo del poder que apoya la buena voluntad en bien de las correctas relaciones humanas, se demostrará como algo posible, y podría cambiar el lamentable estado actual de los asuntos del mundo.
Pero esto no se logrará con las comunes medidas bélicas del pasado ni con la imposición de la voluntad de algún grupo agresor o adinerado, sino mediante el peso de una opinión pública entrenada; opinión que estará basada sobre la buena voluntad, la comprensión inteligente de la necesidad humana, la determinación de establecer correctas relaciones humanas y el reconocimiento de que los problemas que enfrenta hoy la humanidad, se pueden resolver mediante la buena voluntad.
PAXCULTURA