Corazón expandido - Terapias Holisticas

Corazón expandido - Terapias Holisticas Reiki, Péndulo, Tarot, Biomagnetismo, Registros Akashicos,
Biodescodificación, Constelaciones familiares, Transgeneracional y más.

09/08/2026

Cada día seguimos creciendo y nuevas personas se unen a esta comunidad.

Quiero agradecerles por estar aquí, por leer, compartir, comentar y, sobre todo, por permitirme acompañarlos en este espacio de conciencia, autoconocimiento y crecimiento.

Cada persona que llega trae consigo una historia, una experiencia y una mirada única. Y eso hace que esta comunidad siga expandiéndose de una manera muy bonita.

Gracias 🙏🏻

Hoy comenzamos una mini serie de dos partes donde vamos a observar diferentes posturas y lo que, desde la mirada de la B...
09/08/2026

Hoy comenzamos una mini serie de dos partes donde vamos a observar diferentes posturas y lo que, desde la mirada de la Biodescodificación, podrían estar expresando.

En esta primera parte hablaremos de la espalda, hombros, pecho y pelvis.

Te invito a observarte con curiosidad y consciencia.

Te invito a mirar qué dice tu cuerpo a través de tu postura. Hoy comenzamos una mini serie dividida en dos partes, donde...
09/08/2026

Te invito a mirar qué dice tu cuerpo a través de tu postura. Hoy comenzamos una mini serie dividida en dos partes, donde vamos a observar diferentes posturas y lo que, desde la mirada de la biodescodificación, podrían estar expresando.

1. Espalda encorvada

Cuando una persona mantiene la espalda encorvada, el cuerpo parece hacerse más pequeño y proteger la parte frontal. Desde esta mirada, puede relacionarse con sentirse cargado, con llevar responsabilidades encima o con una necesidad de protegerse de lo que ocurre alrededor.

Pregunta: ¿Qué estoy cargando que siento que ya no puedo sostener?

2. Espalda demasiado recta o rígida

Aquí no hablamos de una postura simplemente erguida, sino de una espalda que permanece tensa, como si tuviera que mantenerse firme todo el tiempo. Puede relacionarse con la necesidad de control, exigencia y dificultad para permitirse flexibilidad.

Pregunta: ¿Qué siento que tengo que controlar para poder sentirme seguro?

3. Hombros caídos

Los hombros participan simbólicamente en aquello que sentimos que llevamos sobre nosotros. Cuando permanecen caídos, puede aparecer una expresión corporal de cansancio, desánimo o sensación de que el peso de las circunstancias nos supera.

Pregunta: ¿Qué situación siento que me está quitando las fuerzas?

4. Hombros elevados

Cuando los hombros permanecen constantemente elevados, el cuerpo parece estar preparado para protegerse o reaccionar. Puede relacionarse con vivir en tensión, anticipando que algo puede suceder.

Pregunta: ¿Qué estoy esperando que pase y no me permite relajarme?

5. Un hombro más alto que el otro

Cuando existe una diferencia marcada entre ambos hombros, podemos observar simbólicamente una sensación de desigualdad en aquello que la persona sostiene. Puede representar que una responsabilidad, relación o situación está recayendo más de un lado que del otro.

Pregunta: ¿Dónde siento que estoy cargando más de lo que me corresponde?

6. Tórax hundido

El pecho cerrado puede dar la sensación de esconder o proteger la parte más vulnerable del cuerpo. Desde esta perspectiva puede relacionarse con dificultad para mostrarse, recibir o expresar lo que se siente.

Pregunta: ¿Qué estoy protegiendo y no me permito mostrar?

7. Pecho demasiado hacia adelante

Cuando el pecho se proyecta constantemente hacia adelante, puede expresar una necesidad de ocupar espacio, demostrar fortaleza o sostener una imagen de seguridad frente a los demás.

Pregunta: ¿Qué necesito demostrar para sentir que soy suficiente?

8. Tronco inclinado hacia adelante

El cuerpo adelantado parece estar permanentemente dirigiéndose hacia lo que viene. Puede relacionarse con prisa, anticipación, necesidad de avanzar o dificultad para permanecer en el presente.

Pregunta: ¿Qué estoy intentando alcanzar con tanta prisa?

9. Tronco inclinado hacia atrás

Cuando el cuerpo se mantiene hacia atrás, puede expresar una tendencia a tomar distancia, contenerse o evitar involucrarse completamente en aquello que está sucediendo.

Pregunta: ¿De qué situación estoy tratando de mantenerme a distancia?

10. Pelvis en retroversión — “meter el sacro”

Aquí está la postura que tú señalabas: la persona lleva la pelvis hacia adelante, mete el sacro, reduce la curva lumbar y puede dar la impresión de “meter” u ocultar los glúteos. Desde esta lectura simbólica, puede relacionarse con contención, inhibición o una necesidad de esconder una parte de sí misma.

Pregunta: ¿Qué parte de mí siento que tengo que esconder o contener para no ser juzgado?

Nota: esta información es para mirarnos con más consciencia, no para juzgar a nadie. Cada cuerpo habla de su propia historia y merece respeto.

09/08/2026

Las cartas pueden abrir una nueva perspectiva, ayudarte a mirar aquello que quizá no estabas viendo y conectar con tu propia intuición. 🔮

Hoy, una nueva lectura, una nueva historia y un espacio para mirar hacia dentro.

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Tu pareja no siempre necesita que soluciones lo que siente. A veces necesita espacio, un apapacho o simplemente desahoga...
09/07/2026

Tu pareja no siempre necesita que soluciones lo que siente. A veces necesita espacio, un apapacho o simplemente desahogarse.

El problema aparece cuando mezclamos sus palabras con nuestras propias heridas y escuchamos: “Ya no me quiere”, cuando quizá solamente dijo: “Necesito estar solo”.

La buena comunicación está diseñada para escuchar, no para asumir.

Te cuento más sobre esto y cómo nuestras heridas pueden afectar la manera en que escuchamos a nuestra pareja en Facebook.

Ve a leer el post completo en Corazón Expandido.

Tu esposo o esposa tiene derecho a sentirse mal, física y emocionalmente. Y acompañar no siempre significa solucionar. A...
09/07/2026

Tu esposo o esposa tiene derecho a sentirse mal, física y emocionalmente.

Y acompañar no siempre significa solucionar. A veces significa simplemente preguntar: ¿Cómo te ayudo?

Esa pregunta, aunque parece básica, puede evitar muchos conflictos, porque no todos necesitamos lo mismo cuando estamos pasando por un momento difícil. A veces necesitamos decir:

❤️‍🩹 Necesito estar solo un rato.
Y esto no significa necesariamente que tu pareja te moleste, que ya no quiera estar contigo o que haya dejado de quererte. A veces el espacio es simplemente necesario para ordenar las ideas, bajar la intensidad de lo que estamos sintiendo y darle claridad a la mente.

❤️‍🩹 Solo quiero un apapacho.
No quiero consejos, no quiero soluciones, no quiero analizar lo que pasó. Solo necesito sentirme abrazado, querido y acompañado.

❤️‍🩹 Solo quiero desahogarme.
Y esto tampoco significa que seamos tóxicos o que queramos hacer un problema más grande. A veces simplemente tuvimos un día difícil en el trabajo, algo nos molestó, alguien nos lastimó y necesitamos contárselo a la persona con quien nos sentimos seguros. No siempre queremos que nos solucionen el problema. A veces solamente queremos ser escuchados.

Porque no todo el malestar es físico. También existe el cansancio de la mente y el cansancio del corazón.

Pero aquí aparece algo todavía más importante: ¿qué pasa cuando mezclamos nuestras propias heridas con lo que está viviendo el otro? A veces nuestra pareja dice: “Necesito estar solo” y nuestra herida escucha: “Ya no me quiere”.

Ahí el conflicto deja de ser solamente lo que está pasando en ese momento. Se mezclan nuestras experiencias, nuestros miedos, nuestras inseguridades y heridas anteriores, y terminamos reaccionando desde ellas. No todo es contra ti.

Por eso también necesitamos aprender a preguntarnos: ¿Esto que estoy sintiendo pertenece a lo que está pasando ahora o estoy reaccionando desde una herida que ya traía? Hacer esta pausa puede cambiar completamente la manera en que nos relacionamos. Porque acompañar también significa aprender a distinguir entre lo que el otro está viviendo y lo que nuestra propia historia está interpretando

Al final la pareja no siempre necesita que tengas la solución. A veces necesita saber que puede llegar a casa, quitarse la armadura y simplemente decir: “Hoy no estoy bien.” Y encontrar del otro lado a alguien que pueda responder: “Está bien. Estoy aquí. Dime, ¿cómo puedo acompañarte?”

Y tú, cuando estás pasando por un momento difícil, ¿qué necesitas de tu pareja: espacio, un apapacho, que te escuche o que te ayude a buscar una solución?

Cuando los hijos crecen, el amor también cambia. Ya no se trata de cuidar cada paso, saberlo todo o decidir por ellos, s...
09/04/2026

Cuando los hijos crecen, el amor también cambia. Ya no se trata de cuidar cada paso, saberlo todo o decidir por ellos, sino de aprender a confiar, respetar sus elecciones y permitirles vivir su propia vida. Soltar no significa alejarnos; significa aprender a amar desde un lugar donde también podamos encontrarnos nuevamente con nosotros mismos.

Platicando por inbox con una clienta, me hizo una observación valiosa que me hizo reflexionar. Me dijo: “Siento que este...
09/04/2026

Platicando por inbox con una clienta, me hizo una observación valiosa que me hizo reflexionar. Me dijo: “Siento que este decreto es para quienes tienen hijos pequeños”.

Su comentario me hizo reflexionar y comprendí que, aunque los hijos crezcan, el aprendizaje de ser madre o padre no termina, solo cambia la forma de amar.

Porque hay una etapa en la que necesitamos aprender a soltar de verdad. Cuando nuestros hijos ya son adultos, cuando tienen pareja, toman decisiones que no comprendemos, cuando nos damos cuenta de que ya no podemos decidir por ellos o cuando sentimos que poco a poco hemos perdido el lugar que antes ocupábamos.

A veces sufrimos porque sentimos que nuestros hijos ya no nos escuchan. Otras veces porque creemos que hemos perdido autoridad, porque la relación ya no es la misma, porque existe distancia, porque nos duele ver decisiones con las que no estamos de acuerdo o porque seguimos queriendo protegerlos de experiencias que ahora les corresponde vivir. Y también está ese momento en que se van de casa y aparece el famoso nido vacío.

Pero cuando nuestros hijos son adultos, no se trata de perderlos, sino de aprender a relacionarnos con ellos desde un lugar diferente, uno donde el amor deja de controlar para empezar a confiar.

Así que hoy agrego este decreto, especialmente para quienes están aprendiendo a amar a sus hijos adultos.

DECRETO PARA SOLTAR Y AMAR A MIS HIJOS ADULTOS

Hoy reconozco que mis hijos adultos tienen su propio camino. Los vi crecer, los acompañé, les di lo que pude y aprendí también de ellos.

Hoy suelto la necesidad de decidir por ellos, de protegerlos de cada error y de querer controlar sus elecciones. Dejo de creer que por ser su madre o su padre debo tener siempre la razón, saber qué es mejor para ellos o intervenir en cada situación.

Confío en su capacidad para aprender, equivocarse, levantarse y construir su propia vida. No necesito estar de acuerdo con cada una de sus decisiones para respetarlas. No necesito que vivan como yo quiero para sentir que hice bien mi trabajo como madre o padre.

Hoy dejo de mirar al niño que fueron para reconocer al adulto que son. Suelto también la necesidad de saberlo todo de ellos: dónde están, con quién están, qué hicieron durante el día o cada decisión que toman. No porque dejen de importarme, sino porque comprendo que un hijo adulto tiene derecho a construir una vida propia.

Si deseo que me cuenten de su vida, que sea porque se sienten en confianza y porque desean compartirla conmigo, no porque sientan que deben hacerlo para tranquilizarme o evitar un conflicto. No necesito que mi hijo o mi hija camine siempre a mi lado. Puedo extrañar esa etapa y, al mismo tiempo, agradecer que hoy tenga la fortaleza para caminar con sus propios pasos.

Si alguna vez he intentado controlar desde el miedo, hoy lo suelto. Si alguna vez he querido resolverles la vida, hoy les devuelvo la responsabilidad de caminarla. Si alguna vez he sentido que me han quitado poder, recuerdo que quizá no he perdido mi lugar; simplemente mi lugar ha cambiado.

Y si nuestra relación se ha vuelto distante, difícil o dolorosa, suelto la necesidad de forzarla. Puedo abrir un espacio para el respeto, la escucha y el amor, comprendiendo que cada vínculo también tiene sus propios tiempos.

Les devuelvo la responsabilidad de su vida y tomo nuevamente la responsabilidad de la mía. Y si mis hijos se han ido de casa, abrazo también el vacío que queda. Reconozco que el nido puede quedar vacío, pero mi vida no tiene por qué quedarse vacía.

Hoy comienzo a preguntarme nuevamente quién soy más allá de ser madre o padre. Qué deseo, qué necesito, qué sueños dejé pendientes y qué nueva etapa quiero construir para mí.

Suelto mis miedos, mis expectativas y aquello que creo que deberían ser.

Los amo sin encadenarlos a mí. Los acompaño sin caminar por ellos. Los escucho sin imponerme. Los respeto sin querer dirigirlos. Los bendigo sin retenerlos.

Y si algún día necesitan de mí, quiero que encuentren en mí un lugar de amor, no una prisión de miedo; un lugar donde puedan acercarse sin sentirse juzgados y donde también puedan ser adultos.

Hoy acepto que mi manera de amar también puede evolucionar. Ya no necesito tenerlos bajo mis alas para sentir que los protejo.

Puedo confiar. Puedo soltar. Puedo respetar sus procesos. Y puedo volver a encontrarme conmigo.

Confío en ellos.
Confío en la vida.
Y confío también en mí para aprender esta nueva manera de ser madre o padre.

Hoy al encontrarme con esta frase, inevitablemente me fui a mi propio 2020. Para mí, la vida transcurrió mucho más lento...
09/04/2026

Hoy al encontrarme con esta frase, inevitablemente me fui a mi propio 2020. Para mí, la vida transcurrió mucho más lento ese año. Un año llegó a sentirse como dos. Y sí, todos estábamos viviendo una pandemia, pero cuando miro hacia atrás me doy cuenta de que eso no fue lo único que estaba pasando. Mientras el mundo se detenía, dentro de mí se estaban moviendo muchas cosas.

Tú sabes que yo todo lo analizo, así que hoy quiero proponerte algo: recuerda cómo fue tu 2020. No solamente desde lo que sucedió afuera, sino desde lo que comenzó a suceder dentro de ti. ¿Qué cambió en tu manera de pensar? ¿Qué relación se transformó? ¿Qué dejaste atrás? ¿Qué descubriste de ti? ¿Qué miedo apareció? ¿Qué decisión tomaste o dejaste de tomar?

Hoy, al leer esta frase, puedo verla desde otra perspectiva. Quizá en aquel momento yo solamente estaba atravesando el camino, intentando llegar al otro lado. Hoy puedo reconocer que muchas de las cosas que moví en ese entonces también fueron parte del camino que me trajo hasta quien soy ahora.

Y esa es mi interpretación de esta frase: a veces creemos que nuestro objetivo es lo más importante, pero el verdadero movimiento ocurre mientras intentamos llegar a él. El camino puede hacernos crecer, detenernos, cuestionarnos, cambiar de dirección o incluso mostrarnos que aquello que queríamos ya no es lo que necesitamos.

Por eso, quizá hoy no se trata de preguntarte solamente “¿llegué a donde quería?”, sino “¿quién me convertí mientras intentaba llegar?”

Porque algunas veces el camino no cambia nuestro destino.
Nos cambia a nosotros.

El radiólogo se encarga de mirar lo que está oculto, buscar “dentro” para descubrir aquello que no se ve a simple vista....
09/03/2026

El radiólogo se encarga de mirar lo que está oculto, buscar “dentro” para descubrir aquello que no se ve a simple vista. Puede vincularse simbólicamente con secretos familiares, cosas no dichas o la necesidad de revelar información del linaje.

El restaurador se encarga de reparar, reconstruir, devolver algo a su estado original. Puede resonar con historias familiares donde alguien siente que debe reparar, compensar o recuperar algo que quedó dañado en generaciones anteriores.

El repostero al transformar ingredientes en algo agradable, dulce y compartible. Simbólicamente puede relacionarse con endulzar experiencias difíciles, traer alegría al clan o compensar momentos de carencia o tristeza.

El reportero su trabajo es investigar, preguntar, descubrir y comunicar información. En Transgeneracional esto puede representar la necesidad de saber la verdad familiar, sacar a la luz historias ocultas o convertirse en quien cuenta aquello que antes permanecía en silencio.

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