08/09/2026
Este árbol alto, parecido a un pino, siempre me obliga a levantar la mirada. Sus ramas suben en niveles ordenados y cada una parece mantener su lugar frente al cielo nublado. Hoy pasé junto a él y noté lo tranquilo que se veía, aunque las puntas más pequeñas se movían con el viento. Hay algo reconfortante en un árbol que ha pasado años creciendo una capa a la vez. No se hizo alto en una sola temporada y nunca necesitó correr. Seguí el tronco con la vista desde abajo hasta la punta y, curiosamente, eso me hizo sentir más presente. En los días ocupados espero que el progreso sea inmediato y visible. Este árbol muestra otra forma: continuar construyendo, seguir alcanzando y confiar en que las pequeñas etapas terminarán formando algo fuerte que pueda verse desde lejos.